La marca Virgin

La marca Virgin demostró que con el mismo nombre se pueden vender con éxito productos y servicios tan dispares como refrescos, seguros de vida, líneas aéreas, libros y discos, vinos, globos aerostáticos, teléfonos móviles, productos financieros, agencias de vacaciones o bancos de cordones umbilicales.

Su fundador Richard Branson entendió antes que nadie el concepto de marca global y supo transmitir a su marca los valores de su propia persona, como emprendedor y aventurero amante del riesgo y de las grandes iniciativas empresariales.

La marca Virgin nació ya como marca, antes de tener detrás ningún producto, dando de esta manera la vuelta a todo el proceso de comercialización que el marketing había instaurado como una religión a lo largo de todo el siglo XX.

Hoy día mucha gente sabe ya lo que Branson intuyó en la década de los setenta: que no hay un marketing más rentable que el que se emplea en desarrollar los valores de las marcas.

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