Llegaron con lo puesto.
Y al entrar,
se quitaron los sombreros de Versace,
los abrigos de Chanel
y los trajes de Valentino.
También dejaron en la puerta
los zapatos de Manolo Blanik,
las camisas de Dior,
los pantalones de Armani
y la ropa interior de Victoria Secret.
Se desprendieron
de los relojes de Cartier,
los collares y pulseras de Bulgari
y los anillos de Louis Vuitton.
Y cuando estaban desnudos
Todos pudieron comprobar
que se parecían bastante
a las personas normales.