¿Cómo conseguir que ChatGPT recomiende tu marca? El nuevo desafío del marketing
Durante muchos años, las empresas han invertido enormes cantidades de dinero en conseguir que sus marcas aparecieran en los primeros puestos de Google. El objetivo era sencillo: cuando alguien buscara un producto o servicio, nuestra marca tenía que estar allí.
Pero las reglas del juego están cambiando.
Ahora, millones de personas ya no buscan solamente en Google. Preguntan directamente a ChatGPT, Gemini o Perplexity. Y estas herramientas no se limitan a ofrecer una lista de enlaces. Elaboran respuestas, comparan alternativas y recomiendan determinadas marcas.
La pregunta ya no es cómo conseguir que nos encuentren, sino cómo conseguir que nos recomienden.
Y eso cambia muchas cosas.
De la notoriedad a la recomendación
En mi libro Quien tiene una marca tiene un tesoro defendía que las marcas son uno de los activos más importantes de cualquier empresa. Y sigo pensándolo. Pero ahora aparece un nuevo intermediario entre las marcas y los consumidores: la inteligencia artificial.
Hasta hace poco, las empresas se preocupaban fundamentalmente por conseguir notoriedad, diferenciación y reputación. Hoy necesitan, además, que los sistemas de inteligencia artificial dispongan de información suficiente y fiable para reconocerlas como alternativas relevantes.
Y aquí surge una paradoja interesante.
Una marca puede invertir millones en publicidad y ser prácticamente invisible en las respuestas de una IA. Mientras tanto, otra mucho más pequeña puede aparecer recomendada porque existen referencias independientes, información coherente y contenidos útiles que respaldan su propuesta.
La inteligencia artificial no tiene por qué recomendar a quien más publicidad hace.
El nacimiento de una nueva disciplina
Empieza a hablarse de GEO (Generative Engine Optimization), un conjunto de técnicas destinadas a mejorar la presencia de marcas y contenidos en las respuestas de los buscadores generativos.
Pero sería un error pensar que estamos simplemente ante una nueva versión del SEO tradicional.
No se trata de repetir palabras clave hasta el aburrimiento, ni de fabricar miles de artículos para alimentar a los algoritmos.
Se trata de construir una identidad reconocible, generar conocimiento útil, conseguir referencias fiables y mantener una presencia digital coherente.
En definitiva, de hacer bien muchas de las cosas que las buenas marcas deberían haber hecho siempre.
La reputación vuelve a ser protagonista
Hay algo especialmente interesante en esta transformación.
Durante años, el marketing digital ha estado obsesionado con los clics, las impresiones, los seguidores y las conversiones inmediatas.
Ahora descubrimos que la reputación acumulada, la credibilidad y la calidad de la información pueden adquirir una importancia extraordinaria.
La inteligencia artificial no elimina la necesidad de construir marcas. Al contrario, introduce nuevas razones para hacerlo.
Porque una cosa es conseguir que alguien vea nuestra marca y otra muy distinta conseguir que un sistema en el que confía la considere digna de ser recomendada.
Y quizá esta sea la gran revolución del marketing que viene.
Antes, las marcas luchaban por ocupar un lugar en la mente de los consumidores. Ahora tendrán que conseguir también un lugar en las respuestas de las máquinas.
Sin olvidar algo fundamental: las máquinas podrán recomendar, pero quienes compran siguen siendo las personas.