Las marcas, a veces mueren y resucitan, lo que demuestra que cuando una marca tiene identidad y notoriedad, aunque haya perdido circunstancialmente su reputación, puede llegar a recuperarla aplicando buenas dosis de creatividad.
Es el caso de Trinaranjus , un refresco sin gas que perdió todo su encanto, cuando marcas como Schweppes o Coca-Cola inundaron el mercado español, allá por los años 60 del siglo pasado, con sus chispeantes burbujas de refrescos vivos y modernos.
Trinaranjus, esa bebida triste sin burbujas chispeantes quedó rezagado en el recuerdo amargo de los años 50.
Sin embargo, cuando la marca parecía haber desaparecido del mercado y sus ventas eran ya irrelevantes, una magnifica campaña de publicidad realizada por la agencia MMLB en 1973 consiguió devolver a la marca la reputación, poniéndola de nuevo de moda.
Lo mismo ocurrió años después con La Casera, un refresco de merendero de postguerra, relegado por los nuevos consumidores de los años 60 y 70, y resucitado a principios de los 80 por la famosa campaña de la agencia NCK «Si no hay Casera, nos vamos»