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Las edades de la creatividad

Uno de los temas más habituales de mis charlas como conferenciante es la creatividad. Siempre sostengo que para mí no hay nadie en el mundo tan potencialmente creativo como un recién nacido, y que la infancia es sin duda la etapa más imaginativa del ser humano que, poco a poco, a medida que va creciendo e incorporándose al engranaje social, va perdiendo su oportunidad de ser distinto y de desarrollar un pensamiento creativo único y diferenciador.

Sin embargo, cuando se examinan las obras cumbre de artistas, pintores, escritores, cineastas, publicitarios, científicos, informáticos o músicos, descubrimos que no hay una edad definida para la explosión creativa. Aunque se producen algunas diferencias significativas dependiendo de la actividad.

En el caso de las modernas tecnologías es evidente que los grandes genios son casi adolescentes. Tal es el caso de Larry Page y Sergei Brin que fundaron Google cuando contaban alrededor de 23 años. O de Mark Zuckerberg, que creo Facebook a los 19. También en la música es frecuente encontrarse con niños prodigios o con grandes genios como Mozart, que compuso su Concierto para piano nº 9 a los 21 años. Pero genios como Paul Mccartney o Mick Jagger aún siguen brillando cuando ya han cumplido los 75.

En la literatura hay mucha más variedad de edades. Desde Mary Shelley, que escribió su famoso Frankestein a los 21 años, hasta Goethe que creó su obra cumbre Fausto a los 83. Hemingway escribió Fiesta a los 25 y Joyce su Ulises a los 40. Y Paul Auster acaba de manifestar que a partir de los 50 es cuando se siente en plenitud creativa.

Los grandes pintores también son longevos, pues su obra suele ir evolucionando y adquiriendo mayor empaque con la madurez. Tal es el caso de Picasso que, siendo un niño prodigio, alcanzó sin embargo su plenitud los 26 años, cuando pinta Las señoritas de Avignon y siguió evolucionando creativamente sin parar hasta su muerte a los 92 años. Velázquez pintó Las Meninas a los 57 y a la misma edad Goya pintó Los fusilamientos del 3 de mayo.

Lo mismo que con los pintores ocurre con los cineastas. Desde Orson Wells, que dirigió Ciudadano Kane a los 25 años, hasta Coppola que realizó su gran trilogía de El Padrino entre los 30 y 40, o Martin Scorsesse que a los 70 años sigue haciendo brillar su talento con películas tan espectaculares como El lobo de Wall Street.

Está claro que la creatividad no tiene edad, pero sólo se manifiesta en su plenitud en aquellos seres humanos que conservan siempre su individualismo intacto, manteniéndose al margen de las modas y las corrientes sociales y desarrollando su imaginación con la misma inocencia y curiosidad de cuando eran niños.

Arte en libertad

gogh_noche_estrellada_2No hay constancia de que los seres humanos que dibujaron escenas de caza en las cuevas de Altamira y otros muchos santuarios del arte rupestre, lo hicieran por encargo de nadie. Sin embargo, desde que contamos con referencias históricas fiables, sabemos con certeza que detrás de cada obra de arte casi siempre ha habido un patrocinador más o menos interesado.

Los faraones egipcios llenaban de arte sus tumbas, esperando disfrutar de él en la otra vida ,que para ellos era la realmente importante. También los gobernantes de la antigua Grecia y los emperadores romanos financiaban a los artistas que erigían estatuas conmemorativas de sus éxitos guerreros, de sus personas, o de los mosaicos y frescos que decoraban sus casas.

Más tarde fue la Iglesia quien pagó las obras de Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Caravaggio o El Greco, en favor de la difusión de sus dogmas de fe y sus creencias.

También los reyes financiaron a pintores como Velázquez o Goya, y los aristócratas y magnates de todo el mundo, se hicieron retratar o decoraron sus casas, con la obra de genios universales como Rembrandt, Tintoretto o Vermeer.

Sólo a partir del siglo XX se puede empezar a hablar de un arte en libertad. Una libertad de la que disfrutaron artistas tan grandes como Gauguin o Van Gogh, genios sin mecenas detrás que pagaron por su libertad un alto precio, muriendo en la ruina y sin reconocimiento para sus personas y sus obras.

Hoy día el arte se reconoce y se valora más que nunca. Desde las pinturas rupestres de Altamira, hasta las obras de más rabiosa actualidad, pasando por Picasso, Renoir, Cezanne y Kandinski, o todos los demás artistas que están enriqueciendo con su arte el siglo XXI.