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Internet 2.0

Con Internet 2.0 llegaron las redes sociales, un avance propiciado por una nueva tecnología que permitía los mensajes bidireccionales. En esa nueva etapa el cliente ya no era más el sujeto pasivo de todos los procesos comerciales.

La participación del cliente, sus opiniones y, como consecuencia de ellas, su influencia, se hicieron notar de una forma jamás imaginada por ningún profesional del marketing.

Las empresas empezaron a tomar conciencia de ese nuevo rol y de la importancia que tiene conocer en profundidad la personalidad de cada uno de los individuos que constituyen su clientela.

La investigación para conocer los deseos de los clientes y la manera de satisfacerlos, tomó de nuevo una importancia como no había tenido desde el principio de los años noventa.

Con las nuevas tecnologías vinieron también nuevos sistemas para el análisis y nuevas técnicas como el CRM, enfocadas a profundizar en la relación con el cliente y a conseguir su fidelización a la marca.

Conferencia en Valladolid el 21 de marzo

El próximo día 21 de marzo daré una conferencia de marketing en el Aula Magna de la Universidad de Ciencias Económicas y Empresariales de Valladolid.

La temática de la charla girará alrededor de los cambios que se han producido y que se están produciendo en el mundo del marketing con la llegada de las nuevas tecnologías y que han dado origen a todos los nuevos conceptos. Especialmente en la nueva relación que se establece entre las empresas y sus clientes, determinada por la mayor participación de éstos en todo el proceso de comercialización de los productos.

También tratará la charla sobre la conversión de los productos en marcas, una nueva situación que determina las bases de la comunicación actual.

Comunicación emocional

Los productos son cada día más similares entre sí. Sus diferencias sucumbieron a los avances tecnológicos y ya no cuentan con argumentos racionales suficientes para convencer a los consumidores de los beneficios de su compra. La calidad, cuando se trata de productos fabricados por empresas de prestigio, se les supone, y la variable del precio apenas les sirve para posicionarse en un rango determinado de la oferta general, que sirve de guía al comprador para orientarse en relación con sus posibilidades económicas. La auténtica variable que determina la compra es la relación emocional que el consumidor tiene establecida con la marca, esa relación que conlleva una potente identificación con los valores que la marca representa y que produce la fidelidad del consumidor.Diferencias emocionales

Las edades de la creatividad

Uno de los temas más habituales de mis charlas como conferenciante es la creatividad. Siempre sostengo que para mí no hay nadie en el mundo tan potencialmente creativo como un recién nacido, y que la infancia es sin duda la etapa más imaginativa del ser humano que, poco a poco, a medida que va creciendo e incorporándose al engranaje social, va perdiendo su oportunidad de ser distinto y de desarrollar un pensamiento creativo único y diferenciador.

Sin embargo, cuando se examinan las obras cumbre de artistas, pintores, escritores, cineastas, publicitarios, científicos, informáticos o músicos, descubrimos que no hay una edad definida para la explosión creativa. Aunque se producen algunas diferencias significativas dependiendo de la actividad.

En el caso de las modernas tecnologías es evidente que los grandes genios son casi adolescentes. Tal es el caso de Larry Page y Sergei Brin que fundaron Google cuando contaban alrededor de 23 años. O de Mark Zuckerberg, que creo Facebook a los 19. También en la música es frecuente encontrarse con niños prodigios o con grandes genios como Mozart, que compuso su Concierto para piano nº 9 a los 21 años. Pero genios como Paul Mccartney o Mick Jagger aún siguen brillando cuando ya han cumplido los 75.

En la literatura hay mucha más variedad de edades. Desde Mary Shelley, que escribió su famoso Frankestein a los 21 años, hasta Goethe que creó su obra cumbre Fausto a los 83. Hemingway escribió Fiesta a los 25 y Joyce su Ulises a los 40. Y Paul Auster acaba de manifestar que a partir de los 50 es cuando se siente en plenitud creativa.

Los grandes pintores también son longevos, pues su obra suele ir evolucionando y adquiriendo mayor empaque con la madurez. Tal es el caso de Picasso que, siendo un niño prodigio, alcanzó sin embargo su plenitud los 26 años, cuando pinta Las señoritas de Avignon y siguió evolucionando creativamente sin parar hasta su muerte a los 92 años. Velázquez pintó Las Meninas a los 57 y a la misma edad Goya pintó Los fusilamientos del 3 de mayo.

Lo mismo que con los pintores ocurre con los cineastas. Desde Orson Wells, que dirigió Ciudadano Kane a los 25 años, hasta Coppola que realizó su gran trilogía de El Padrino entre los 30 y 40, o Martin Scorsesse que a los 70 años sigue haciendo brillar su talento con películas tan espectaculares como El lobo de Wall Street.

Está claro que la creatividad no tiene edad, pero sólo se manifiesta en su plenitud en aquellos seres humanos que conservan siempre su individualismo intacto, manteniéndose al margen de las modas y las corrientes sociales y desarrollando su imaginación con la misma inocencia y curiosidad de cuando eran niños.

El primer Diccionario Digital

Se acaba de publicar en España el primer Diccionario Digital, que recoge todos los términos relacionados con el mundo de las nuevas tecnologías. Desde la publicidad y el marketing, pasando por las redes sociales y el branding, hasta las más sofisticadas definiciones del complejo mundo de Internet.

Un gran número de profesionales de todas la áreas, entre los que me encuentro, han colaborado con sus aportaciones a dejar muy claros los conceptos. De hecho, cada palabra cuenta con la definición de dos expertos, para que el lector pueda obtener una mayor riqueza y claridad.

El e-diccionario es gratuito y ya está disponible. Con toda seguridad será una herramienta muy útil para todos aquellos, profesionales o no, que se relacionan con el mundo de la nuevas tecnologías.

El futuro de la comunicación

 

IMG_2530Reseña de mi nuevo  libro en el Blog de Germán Piñeiro

El futuro de la comunicación, nuevo libro de Agustín Medina… ¡Viva la Revolución!

Echar la mirada hacia atrás nos ofrece una perspectiva muy distinta de la crisis del sector que se está viviendo. Y eso es lo que ofrece Agustín Medina en su último libro, El futuro de la comunicación.

A través de sus 116 páginas regala al lector una aproximación al futuro, pero siempre sentando las bases de lo que ocurrió en el pasado, que es la única manera de aprender de los fallos y tomar buena nota de las fortalezas del propio mundo del marketing y la publicidad.

Partiendo de los textos que ha publicado bien en su blog o en distintos medios, Medina nos adentra en un mundo en el que la publicidad movía a las empresas y a los creativos como nunca se había visto en España. Y esto contado por uno de los protagonistas, que estuvo al frente de alguna de las agencias más importantes no sólo a nivel nacional, se convierte en un hilo conductor más que digno de ser seguido.

Con los muchos temas que trata, da con claves de las que hay que tomar buena nota si queremos de verdad reflotar un sector cada vez más menospreciado e infravalorado por las empresas. “Lo digital debe empapar toda la estrategia de negocio” enuncia Agustín Medina, pero lo cierto es que muchas veces este es el gran problema cuando se presentan las propuestas a las medianas y pequeñas empresas que forman el tejido de nuestro país.
Y hay que darle la razón en muchas cosas, puesto que vivimos en el mundo tecnológico, pero en vez de utilizar todas las herramientas a nuestro servicio para facilitar la vida, aligerar procesos y para que las estrategias sean efectivas, pasamos a complicárnoslo intentando hacer piruetas que no son necesarias. Las redes sociales, que son un quebradero de cabeza para muchas corporaciones, no tienen otra función que la de crear una imagen, un contacto directo, mostrar la empatía con el cliente, pero no es la fórmula perfecta para conseguir más ventas. Aunque sí presencia.

Tal como se enuncia a lo largo y ancho de El futuro de la comunicación, es necesaria una revolución profunda en las agencias, donde los grandes profesionales del pasado, ayuden con su experiencia a los junior, que vienen con las nuevas tecnologías bajo el brazo más que aprehendidas. Sin ese salto generacional, hemos visto cómo durante los peores años de la crisis, cuando las agencias apenas conseguían que las pymes confiaran en ellas, no hacían nada. Esperar a que el chaparrón pase no significa que sobrevivas, porque la corriente de los torrentes que han llegado te pueden haber llevado por delante. Es un momento en el que la creatividad parece muerta, los anuncios publicitarios tradicionales, consiguen que la gente haga zapping en vez de prestar atención, ya no cuentan historias o mueren por simples o por demasiado abstractos.

La imaginación, tal como también asegura Medina, está de luto porque ya apenas existe. Se ven pequeñas chispas, de agencias arriesgadas que aún premian al creativo, pero son las menos. No hace falta nada más que mirar lo que se publicita para ver que no se arriesga, que es una época gris en lo publicitario. Esto hace que el público no vea, como en décadas anteriores, la publicidad como un lugar en el que fijarse para encontrar ese producto diferenciador, sino que opta por ignorarla con el mando, ratón o papel. “La publicidad tiene que enamorar” dice Agustín Medina, y es cierto, pero no lo hace.

También los creativos se enfrentan hoy a una sociedad ávida de información por avalancha de la misma. Conocen la punta del iceberg de mucho, sin conocer a fondo nada. Todo informa, dispositivos móviles, radio, televisión, prensa, blogs… pero no da tiempo a la reflexión como antes. Los juicios de valor han pasado a ser casi colectivos, hay ruido, pero no conocimiento.

Y sin el conocimiento, a nivel agencia, no se pueden encontrar esos nichos donde posicionar los distintos productos de manera que lleguen de verdad a su público. Porque ese público ha cambiado y ha pasado de ser pasivo a activo, de ahí que, como se enuncia en el libro, se busquen alternativas de advertainment o advergaming. Es decir, esa mezcla que empieza a verse efectiva entre publicidad y entretenimiento. Hay marcas que incluso vuelven al origen de todo, donde de verdad está la esencia, a sus seguidores. Y les convierten en protagonistas con retos, pruebas, catas. Para escucharles, para entender que la publicidad y los productos deben estar a su demanda, para comprender qué buscan en ellos.

La inversión corporativa debe ser, como llevamos tiempo diciendo, a la marca. La marca es la que de verdad vale, no tanto así el producto, que es mucho más perecedero. Lo que prevalece y da el prestigio es la imagen de marca, producida con publicidad, con tesón, en un medio-largo plazo y con una creatividad que incluya el pensamiento del consumidor. Tenemos que dar un paso más a la teoría de las 4P, porque la quinta llegó para quedarse: son las personas. Que ya no son sólo meros observadores. Son consumidores activos con herramientas para contar sus experiencias a un altavoz que jamás tuvieron antes. La promoción del corto plazo trae ventas sí, a corto plazo, pero no deja en la mente de los consumidores una información caduca que cambiará en una semana cuando otra marca lance otra promo que les llame la atención.

Una marca, sin embargo, perdura en el tiempo. Tan sólo hay que ver las miles de trade marks internacionales y nacionales que han cumplido casi un siglo. Y lo vieron claro, perduraría más su marca que su producto.
Viajar en el tiempo con Medina a cuando España, allá por la década de los 80, era la tercera potencia mundial en términos publicitarios y creativos, es casi como ver hoy en día en el cine una película de ciencia ficción llena de efectos especiales. Nadie lo recuerda. Nadie se atreve a afrontar los fracasos necesarios que llevarán de nuevo al éxito.

En la activa vida actual, nadie permite que la mente descanse para que prenda la chispa, para volver a arriesgar. Y eso es lo que ha provocado el cierre de miles de agencias en España estos últimos años. Hay que diferenciarse, hay que arriesgar, hay que apostar por el cambio, hay que adaptarse, hay que hacerse valer – no sólo económicamente – y hay que estar dispuesto a dar de nuevo todo.

“Mi consejo es que os atreváis a olvidaros del pasado (…). Atreveos a construir una nueva oferta más brillante” dice Medina. Y suscribimos sus palabras. ¡Es hora de ir a la revolución, sin miedo!

Medina, Agustín, (2016). El futuro de la comunicación. Píldoras de publicidad, marketing y medios digitales. Madrid, Spain: Ediciones Pirámide – Grupo Anaya –

Si ya anteriormente Agustín Medina nos sorprendió positivamente con todos los libros que ha publicado, te recomiendo su nuevo libro “El futuro de la comunicación”, que después de “Bye Bye Marketing” es de todas sus publicaciones la que más me ha entusiasmado y del que podrás sacar un sentido totalmente práctico.

 

La vuelta al mundo de la empresa en 500 tuits

portada la vuelta alYa es un hecho. El libro colectivo «La vuelta al mundo de la empresa en 500 tuits» está terminado. Lo hemos desarrollado 40 personas, incluyendo al diseñador de la portada. Todos nosotros miembros del grupo de Linkedin La Banda de Agustín Medina, que cuenta con un total de 364 miembros.

El prólogo está siendo escrito por Marcos de Quinto, Presidente de Coca Cola España, todo un referente del máximo nivel en el ámbito empresarial español.

En el libro se tocan casi todas las áreas de actividad de una empresa, empezando desde su creación, y pasando por el liderazgo, el equipo, las marcas, la estrategia, el marketing, la investigación, la publicidad, la creatividad, la tecnología, los medios, las redes sociales, el branded content, las ventas, el éxito y el fracaso, etc.

En este momento, gestionamos con distintas editoriales la publicación del libro, tanto en formato convencional impreso, como en formato digital, y muy pronto esperamos que pueda estar a disposición del público.

 

Lifehacking, el arte de no hacer nada.

Lifehacking_Mindmap_2Hace unos días, leí en el diario El País un interesante artículo del profesor de la Universidad de Stanford Evgeny Morozov, sobre el fenómeno del lifehacking, una de las expresiones de moda hoy día en Sillicon Valley.

En un principio se trataba de definir con esa expresión  el uso más inteligente de la tecnología para aumentar la productividad de los individuos. Sin embargo, ese significado está dando ahora un giro de 180 grados, pasando a ser el uso de la tecnología para trabajar menos y tener mucho más tiempo para el ocio gratificante.

En el artículo de Morozov se menciona el libro La semana laboral de 4 horas, un famoso best seller de Timothy Ferriss en el que se desarrolla ampliamente la filosofía que hay detrás del nuevo lifehacking: utilizar la tecnología no para enfangarnos en ella dedicándole la mayoría de nuestro tiempo, sino para todo lo contrario.

Se trata de usar mucho menos las herramientas tecnológicas, pero usarlas mucho mejor. No pasarnos el día colgados de una tableta o un smartphone haciendo simplezas y descargando aplicaciones inútiles, sino aplicar todo el rendimiento tecnológico a proporcionarnos tiempo para no hacer nada.

Otro teórico de la neurociencia, Andrew Smart, dice que según los últimos descubrimientos nuestros cerebros, mientras descansan, hacen un montón de trabajo, y que «dedicar tiempo a no hacer nada es absolutamente necesario para desarrollar plenamente nuestras facultades mentales y abordar perspectivas nuevas y originales. Para innovar, por tanto, es absolutamente necesario aprender a estar ociosos».

No puedo estar más de acuerdo con Ferriss y con Smart, porque siempre he sabido que el truco consiste en pensar. Y para poder pensar hay que dejar de actuar todo el tiempo. La continua labor de gestión de los líderes en las empresas, les impide a veces tener tiempo para pensar, y eso acaba con su capacidad de innovación y desarrollo, convirtiéndolos en ineficaces.

Prueba a olvidarte de tus herramientas tecnológicas varias horas al día y dedica ese tiempo a disfrutar de la vida ociosa y a pensar. Verás como de repente empiezas a verlo todo más claro y a mejorar. En tu vida y en tu trabajo, pero sobre todo en tu creatividad.