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LAS MARCAS Y LA SOCIEDAD

Llegar a tener una marca poderosa, que conecte con las emociones más íntimas de los consumidores no es nada fácil.

Las marcas se construyen con muchos ingredientes, exactamente como ocurre con la personalidad de los seres humanos. Y estos ingredientes deben estar íntimamente relacionados con los conceptos y valores imperantes en la sociedad en que se desarrolla la marca.

La sociedad está en cambio constante, tanto social como tecnológico, por lo que las acciones de construcción de marca deben ser continuamente modificadas para adaptarse a los cambios.

La comunicación en sus distintas variables es sin duda la herramienta principal para este proceso, el eje central sobre el que pivota todo, porque establecer la relación más intensa posible con los consumidores es una labor que requiere una comunicación constante.

Segunda Opinión Empresarial

Segunda Opinión Empresarial es un proyecto iniciado por cuatro socios expertos en diferentes áreas de negocio.

Un Consejo de Expertos al servicio de las grandes decisiones de la empresa.

Probablemente cualquier empresa que requiera los servicios de Segunda Opinión Empresarial  ya cuenta con profesionales de marketing, publicidad, estrategia, ventas, comunicación…., ya sea dentro de la propia empresa, o a través de proveedores externos habituales como agencias de publicidad, de RRPP, de medios, consultoras, etc.

Sin embargo, cuando un problema es realmente crítico a todos nos gustaría contar con una segunda opinión.

En Segunda Opinión Empresarial se ofrece un diagnóstico empresarial y recomendaciones estratégicas en las principales áreas de negocio de la compañía. Un auténtico intercambio de criterios sobre todas las estrategias empresariales.

El prestigioso medio digital marketingdirecto.com ha realizado una entrevista con tres de los socios fundadores, que se puede ver a continuación, en la que se explica el concepto de empresa y los servicios ofrecidos.

 

Internet 2.0

Con Internet 2.0 llegaron las redes sociales, un avance propiciado por una nueva tecnología que permitía los mensajes bidireccionales. En esa nueva etapa el cliente ya no era más el sujeto pasivo de todos los procesos comerciales.

La participación del cliente, sus opiniones y, como consecuencia de ellas, su influencia, se hicieron notar de una forma jamás imaginada por ningún profesional del marketing.

Las empresas empezaron a tomar conciencia de ese nuevo rol y de la importancia que tiene conocer en profundidad la personalidad de cada uno de los individuos que constituyen su clientela.

La investigación para conocer los deseos de los clientes y la manera de satisfacerlos, tomó de nuevo una importancia como no había tenido desde el principio de los años noventa.

Con las nuevas tecnologías vinieron también nuevos sistemas para el análisis y nuevas técnicas como el CRM, enfocadas a profundizar en la relación con el cliente y a conseguir su fidelización a la marca.

Internet 1.0

Aunque el proceso de evolución de las marcas y la transformación de las estrategias de venta eran ya imparables a finales de los noventa, la popularización de Internet en esos años significó el paso definitivo hacia el reinado de los clientes.

Al principio Internet 1.0 sólo aportaba información unilateral por parte de las empresas, pero ya significaba una innovación considerable en la relación con los clientes. Colgar una página en la red implicaba poner a disposición de todo el mundo cantidad de datos nuevos sobre la actividad empresarial. Era abrir las puertas de la empresa de par en par e invitar a todos a colarse dentro.

Muchas veces las webs eran una traslación de los típicos folletos de venta a un medio nuevo, pero poco a poco se incorporaron informaciones relevantes sobre el accionariado, los consejos de administración, el historial de la empresa y las características de sus productos o servicios.

Además, todo ello envuelto en un paquete de diseño y tecnología, que transmitía una imagen de modernidad para la marca, esperando resultar también gratificante para el cliente.

Estrategias de orientación al cliente

Los productos son cada día mas similares entre sí. Sus diferencias sucumbieron a los avances tecnológicos y ya no cuentan con argumentos racionales suficientes para convencer a los clientes de los beneficios de su compra.

La calidad, cuando se trata de productos fabricados por empresas conocidas, se les supone, y la variable de precio apenas les vale para posicionarse en un rango determinado de la oferta general, que sirve de guía al comprador para orientarse en relación con sus posibilidades económicas.

La auténtica variable que determina hoy día la compra es la relación emocional que el cliente tiene establecida con la marca, esa relación que conlleva una potente identificación con los valores que la marca representa y que produce la fidelidad del usuario.

Sin duda, las viejas estrategias orientadas hacia el producto deben dar paso a las nuevas estrategias de orientación al cliente. No hacerlo así significa poner en riesgo el presente y el futuro de las compañías.

Renovarse o morir

La empresa moderna está condenada a innovar de manera permanente, tanto en los productos o servicios que ofrece como en las estrategias comerciales para hacérselos  llegar a los clientes.

Cuando una empresa se atrinchera en su presente tiene los días contados. Y ésa es una actitud más habitual de lo que podría pensarse. Especialmente en tiempos de crisis, cuando el día a día exige una atención especial, porque de ello depende la supervivencia a corto plazo. Entonces se tiende a olvidar que mientras nosotros permanecemos absortos en nuestros problemas económicos coyunturales, sin mirar más allá de las paredes de la empresa, el mundo sigue avanzando a ritmo vertiginoso, haciendo cada día más obsoletos nuestros productos y nuestras estrategias comerciales.

Otras veces es el éxito el que ciega a las empresas y les impide imaginar que su situación puede darse la vuelta antes de que se den cuenta.

He conocido personalmente a empresarios de éxito que se negaban a ver realidades evidentes que obligarían a transformar sus negocios. De la misma manera que los neumáticos de los coches sustituyeron a las ruedas de los carros, o más recientemente las cámaras digitales y los ordenadores han acabado con las fotos de papel, casi todos los negocios sufren transformaciones ante las que sólo cabe adaptarse o morir.

Psicomarketing

Hay una serie de rasgos inmutables en los seres humanos que condicionan nuestras conductas en toda circunstancia. Los llevamos impresos en nuestro ADN desde el principio de los tiempos, pero a menudo nos pasan desapercibidos. Estos rasgos han sido puestos de manifiesto por muchos pensadores a lo largo de la historia. Filósofos, grandes hombres, o a veces la sabiduría anónima del pueblo llano, nos los han revelado y los han puesto a nuestra disposición para que los utilicemos, aplicándolos a nuestros problemas cotidianos. Son esas claves que nos pueden ayudar a entender nuestro propio comportamiento. Revelaciones sobre nuestro propio yo y sobre el entorno en el que se desarrolla nuestra vida. Grandes verdades que van mucho más allá de los descubrimientos recientes del neuromarketing.

Están ahí, escritas en los libros dede hace muchos años, pero no siempre las tenemos presentes a la hora de analizar las circunstancias que rodean nuestro trabajo. Podríamos decir que constituyen el eje de una nueva materia de estudio: el psicomarketing. Pero también podemos llamarlas simplemente «sentido común».