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LAS MARCAS Y LA SOCIEDAD

Llegar a tener una marca poderosa, que conecte con las emociones más íntimas de los consumidores no es nada fácil.

Las marcas se construyen con muchos ingredientes, exactamente como ocurre con la personalidad de los seres humanos. Y estos ingredientes deben estar íntimamente relacionados con los conceptos y valores imperantes en la sociedad en que se desarrolla la marca.

La sociedad está en cambio constante, tanto social como tecnológico, por lo que las acciones de construcción de marca deben ser continuamente modificadas para adaptarse a los cambios.

La comunicación en sus distintas variables es sin duda la herramienta principal para este proceso, el eje central sobre el que pivota todo, porque establecer la relación más intensa posible con los consumidores es una labor que requiere una comunicación constante.

Internet 1.0

Aunque el proceso de evolución de las marcas y la transformación de las estrategias de venta eran ya imparables a finales de los noventa, la popularización de Internet en esos años significó el paso definitivo hacia el reinado de los clientes.

Al principio Internet 1.0 sólo aportaba información unilateral por parte de las empresas, pero ya significaba una innovación considerable en la relación con los clientes. Colgar una página en la red implicaba poner a disposición de todo el mundo cantidad de datos nuevos sobre la actividad empresarial. Era abrir las puertas de la empresa de par en par e invitar a todos a colarse dentro.

Muchas veces las webs eran una traslación de los típicos folletos de venta a un medio nuevo, pero poco a poco se incorporaron informaciones relevantes sobre el accionariado, los consejos de administración, el historial de la empresa y las características de sus productos o servicios.

Además, todo ello envuelto en un paquete de diseño y tecnología, que transmitía una imagen de modernidad para la marca, esperando resultar también gratificante para el cliente.

¿Cómo construir una imagen de marca poderosa?

Llegar a tener una marca poderosa, que conecte con las emociones más íntimas de los clientes, no es nada fácil. Las marcas se construyen con muchos ingredientes, exactamente como ocurre con la personalidad de los seres humanos. Y estos ingredientes deben estar íntimamente relacionados con los conceptos y valores imperantes en la sociedad en que se desarrolla la marca, una sociedad en cambio constante, tanto social como tecnológicamente, por lo que las acciones de construcción de marca deben ser continuamente modificadas para adaptarse a los cambios.

La comunicación, en sus distintas variables, es sin duda la herramienta principal para este proceso, el eje central sobre el que pivota todo. Establecer la relación más intensa posible con los clientes es una labor que requiere una comunicación constante.

Algunos empresarios lo tienen muy claro y le dan a este factor intangible todo su valor, invirtiendo cada año importantes presupuestos en lo que consideran la base de su negocio. Me vienen a la memoria las declaraciones de un industrial estadounidense de principios del siglo XX que, a propósito de la publicidad y la comunicación de sus productos, decía lo siguiente: «Si tuviese que elegir entre perder mis fábricas o perder la reputación de mis productos y mis marcas, ganada con la publicidad de los últimos veinte años, no lo dudaría. Que destruyeran las fábricas, porque en noventa días se pueden construir fábricas nuevas. Pero no hay capital capaz de hacer lo mismo con la reputación de mis productos y la imagen de mis marcas. Ni capaz de recuperar veinte años de buena publicidad».

Evento de Marketing en Palma de Mallorca

El pasado día 1 de febrero participé en Marketing Rocks, el evento más importante de marketing que se celebra desde hace tres años en las Islas Baleares. La organización corrió a cargo de Nadia Nemer, una joven y gran emprendedora, que sabe hacer la cosas muy bien y que tiene un gran poder de convocatoria entre las empresas y los medios más importantes de las islas.

El título de mi conferencia fue «El día que murieron las marcas» y compartí el escenario entre otros con Javier Piedrahita, director de marketingdirecto.com, que dirigió una interesante mesa redonda sobre el sector turístico, Carlos Dulanto, un gran experto en Story Telling y Diana Gavilán, especialista en Marketing Sensorial.

Más de 150 asistentes disfrutaron de una jornada apasionante y demostraron su interés por estar al día en todo lo concerniente al mundo de la comunicación y el marketing, tan importantes para el desarrollo estratégico de sus empresas.

Transparencia empresarial

El fenómeno imparable de la información y la avidez de las personas por conocerlo todo, están obligando a las empresas a ser absolutamente transparentes en todas sus propuestas.

Ya no basta solo con informar de lo esencial. El cliente quiere saberlo todo acerca de la empresa y de sus productos. Le interesa tanto la calidad de los procesos de fabricación como la actuación social y medioambiental de la compañía.

La relación entre las marcas y los consumidores va mucho más allá de un simple intercambio comercial. Se trata de mantener una relación de mutua complacencia, y para eso es necesario que haya un clima de honestidad en todo momento. La información total y la transparencia son los ingredientes principales de los productos modernos.

El futuro de las empresas

Sólo las empresas que son capaces de afrontar los cambios con agilidad y creatividad tienen futuro. La mayoría de las marcas que están hoy en el mercado no existían hace tan sólo veinte años, lo que significa que el ciclo de vida de las marcas es cada vez más corto y pocas sobreviven a las convulsiones de los mercados y los consumidores.

Las que permanecen vivas a lo largo de muchos años, a veces más de cien, como es el caso de Coca Cola o Procter & Gamble, es porque se renuevan constantemente, lanzando nuevos productos, nuevos formatos, nuevos envases con materiales adoptados a las exigencias de los nuevos tiempos. Y, sobre todo, manteniendo fresca la imagen de su marca, en un continuo entendimiento de la mentalidad cambiante de los consumidores.

La comunicación ha desempeñado un papel decisivo durante toda la historia de Coca Cola, siendo ésta una de la empresas pioneras en comprender la importancia de la marca, sin perder nunca de vista que los valores que desea transmitir deben viajar siempre en paralelo a la evolución social, cultural y emocional de sus clientes.