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Cómo llegar al éxito de fracaso en fracaso

CONVIVIR CON EL FRACASO

«Cómo llegar al éxito de fracaso en fracaso» es el libro que desarrolla mi relación con el fracaso a lo largo de mi vida.

Desde que tengo uso de razón el fracaso ha acompañado toda mi vida. En el ámbito escolar, el amoroso o el profesional, el fracaso siempre ha estado muy cerca de mí, sirviéndome de acicate para conquistar mis mejores éxitos.

Evidentemente, mi caso no es único. El fracaso acompaña también las vidas de todos los demás seres humanos, porque forma parte inseparable de nuestra evolución como personas. Por eso es tan importante que aprendamos a convivir con él, a aceptarlo como un compañero en nuestro viaje por la vida y también a aprovechamos de él, obteniendo experiencias enriquecedoras para nuestro desarrollo como personas.


Fracasar es crecer y fortalecerse.

Fracasar es aceptar nuestros límites y aprender a expandirlos; fracasar es, en definitiva, un paso necesario e imprescindible en el camino hacia el éxito. A veces resulta muy difícil reconocer nuestros fracasos. Nos empeñamos en culpar a los demás de nuestros errores, nos decimos que la suerte se puso en nuestra, que las circunstancias no nos fueron propicias, que todo fue culpa del destino y de la casualidad. De esta forma evitamos asumir los fracasos y aprender de ellos, y ése es el peor de nuestros fracasos. Cuando ignoramos nuestras propias debilidades estamos cerrando el paso al desarrollo de nuestras fortalezas.


Fracasar es imprescindible para aprender

Fracasar no sólo es un hecho normal en todos los órdenes de la vida, slno que es además bueno y necesario. Cuando somos bebes y tenemos una curiosidad infinita y una urgencia desmedida por aprenderlo todo, nos topamos una y otra vez con el fracaso. No podemos tocar todas las cosas que quisiéramos, no podemos mantenernos en pié, no podemos expresarnos verbalmente con claridad. Y sin embargo, eso no nos desanima. Fracasar una y otra vez en nuestros intentos nos sirve de estímulo constante. No hay nadie más constante ni entusiasta en el mundo que un bebé durante su largo periodo de aprendizaje. El fracaso para él es sólo un estímulo poderoso. Con el fracaso aprende a mejorar su técnica para conseguir hacer las cosas que quiere. Sin el fracaso no podría evolucionar a la velocidad que lo hace.

 

Todo el periodo de aprendizaje de un bebé es una cadena continua de fracasos

Sin embargo, ésa es la etapa de la vida más fructífera en un ser humano. Glenn Doman, el gran pionero en el terreno del desarrollo cerebral infantil, asegura que casi toda nuestra capacidad de aprender tiene lugar entre el momento del nacimiento y los seis años. Una etapa en la que nuestro cerebro es como una gran esponja que lo absorbe todo. Tratamos de aprenderlo todo, de asimilarlo todo, de comprenderlo todo y, naturalmente, fracasamos una y otra vez en el intento. Pero al final, en muy pocos años, logramos caminar erguidos, hablar uno o varios idiomas a la perfección, leer, escribir y desarrollar todo un proceso de pensamiento. Y jamás un bebé se desanima ante un fracaso, todo lo contrario, enseguida se da cuenta de que ése y no otro es el método más adecuado para ir corrigiendo los errores, hasta llegar a alcanzar sus objetivos.

 

En el mundo de los adultos el fracaso se manifiesta también en todo tipo de situaciones y actividades

Fracasamos cuando tratamos de establecer relaciones de cualquier tipo con los demás, cuando estudiamos en el colegio o en la universidad, cuando tratamos de encontrar nuestro primer empleo, y en otros muchos momentos de la vida en los que debemos tomar nuestras propias decisiones. El fracaso siempre nos acompaña, pero no debemos sentirnos nunca fracasados, porque sólo fracasa de verdad el que no es capaz de convivir con sus fracasos.

 

A veces el fracaso es sólo una sensación

Nos sentimos abrumados por la tarea que tenemos enfrente, o por la responsabilidad que se nos demanda, y nos dejamos embargar por una sensación de fracaso que, mal conducida, puede llevarnos hasta el fracaso mismo.

Es importante saber distinguir entre la preocupación y el fracaso, entre el peso de la responsabilidad y el fracaso y entre los pequeños contratiempos para el desarrollo que cualquier actividad conlleva y el fracaso. Solamente se fracasa de verdad cuando se llega al final de una etapa sin haber alcanzado los objetivos que nos habíamos propuesto, sin habernos acercado siquiera a los resultados previstos, habiendo equivocado todos los planteamientos. Sólo el fracaso más absoluto puede ser calificado de fracaso. Y si eso nos sucede, no hallaremos consuelo en nuestras lamentaciones, sino en el entusiasmo de elaborar un nuevo plan que nos conduzca al éxito. Un plan que tenga muy en cuenta nuestros fallos anteriores. Un plan que analice punto por punto todas las causas que nos llevaron a fracasar en el intento anterior.

 

El secreto del éxito

La mayoría de la gente piensa que el éxito tiene más que ver con el destino y la suerte que con el esfuerzo cotidiano. Se piensa que basta con estar en el sitio adecuado en el momento oportuno. Pero no hay nada más lejos de la realidad. La suerte y la oportunidad no son suficientes para conseguir el éxito. «Que cuando te visite la inspiración (la suerte) te encuentre siempre trabajando”.

Trabajo, trabajo y trabajo, ésa es una de las principales claves para triunfar en cualquier cosa. Es cierto que para lograr el éxito no se deben dejar escapar las oportunidades, pero de nada sirve estar rodeado de ellas si uno no está dispuesto a trabajar duro: hay millones de personas que lo hacen y jamás logran alcanzar el éxito.

En los deportistas de élite encontramos muchos buenos ejemplos de oportunidades que no llegan a cuajar en éxitos. Cada partido de un futbolista, un tenista o un golfista es una oportunidad de conseguir un éxito. Cada corrida en una plaza importante para un torero, o cada olimpiada para miles de deportistas, son otras tantas oportunidades de triunfar. Pero la estadística nos dice que son más los días grises que los momentos estelares. Por cada momento triunfal hay otros muchos de derrota y fracaso. Sin embargo, el auténtico triunfador, el que llega a ser de verdad una estrella en su categoría, es aquel que no sucumbe ante el fracaso; el que una y otra vez se sobrepone de sus malas actuaciones; el que aprende de sus errores y se esfuerza más que nadie en los entrenamientos sin dejarse abatir por las derrotas, sin desmoronarse ante las adversidades. Trabajar duro y saber sobreponerse a los fracasos: en eso consiste el secreto del éxito.

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Ni un día sin trabajar

maria marteHace unos días le concedieron el Premio Nacional de Gastronomía a María Marte, la chef del restaurante madrileño Club Allard, una dominicana de 37 años que tiene ya dos estrellas Michelin en su haber.

En una entrevista que le hicieron en la radio con motivo de su reciente premio, escuché a María contar cómo había sido su peripecia profesional desde su llegada a España. Resulta que ella empezó a trabajar a los 12 años en un pequeño restaurante de su familia en la República Dominicana y por una serie de circunstancias personales, a los 24 años, separada y con tres hijos, se trasladó a nuestro país para iniciar una nueva vida.

Al llegar a España como inmigrante sin papeles sólo logró conseguir un trabajo de 3 horas diarias como lavaplatos del restaurante Club Allard. “Mientras lavaba platos, así, en ratos muertos, me fijaba en los cocineros. Siempre me hacía la misma pregunta: ¿Y si yo estuviera del otro lado?”.

Al cabo de un tiempo pidió que le dieran la oportunidad de trabajar como pinche de cocina y se la dieron con la condición de que combinara ese trabajo con su labor de lavaplatos y limpieza de la cocina.

 “Dormía un rato en la escalera y volvía a empezar. Entraba a las diez de la mañana con la chaquetilla de pelar patatas y en eso terminaba a las cuatro y media. Después me vestía el delantal de fregar y a ponerme con todos esos cacharros, madre mía, luego otra vez, a las ocho, a seguir pelando y demás hasta las once y media de la noche. Terminábamos el turno y dale con los platos y a pasar suelos hasta las dos y media o así. Era la primera en llegar y la última en marcharme”.

 Y desde esa modestísima posición, a base de tesón , sacrificio y unas buenas dosis de talento, 13 años después ha conseguido llegar a ser la chef estrella que es hoy en día, dirigiendo uno de los mejores restaurantes de Madrid y con un total de 15 cocineros a sus órdenes.

Este ejemplo lo vemos a menudo también en las películas americanas, donde los jóvenes mientras estudian trabajan como camareros, baby sitters, etc. para ganarse un pequeño sueldo. Después, cuando salen de la universidad, si no encuentran trabajo de lo suyo se ponen de nuevo a realizar cualquier tipo de tarea mientras lo encuentran. Ni un solo día sin trabajar es el lema de la sociedad americana.

En España, en cambio, vemos cómo son los inmigrantes los que ocupan la mayoría de los trabajos de bajo rendimiento económico. Lavaplatos, camareros eventuales, cajeras de supermercados, repartidores y otra multitud de oficios muy variados.

A mi casa, cuando viene un fontanero, un electricista, un jardinero, un albañil, un pintor o un antenista de televisión, casi siempre se trata de un rumano, un marroquí o un latinoamericano. Y yo siempre me pregunto cómo es que todos ellos encuentran trabajo y tantos españoles se encuentran en el paro.

¿Cuestión de suerte, o cuestión de interés en salir adelante como sea? Yo creo que es una cuestión de necesidad y de mentalidad. Hay mucha gente que no está dispuesta a trabajar si no es en lo suyo, para lo que se considera preparado. No digo que en todos los casos sea así, y no me gustaría frivolizar el sufrimiento de muchas personas que buscan y no encuentran. Sólo quiero señalar el hecho de que existen muchas otras personas que están en el paro porque no desean rebajarse a realizar trabajos que no les parecen dignos de su categoría profesional. Y yo no creo que ese sea el camino de salir adelante.

Para triunfar hay que estar dispuestos a no estar ni un solo día sin trabajar. Y lo digo con conocimiento de causa, porque antes de ser un publicitario de éxito, fui un niño que recogió clavos por la calle para venderlos en las chatarrerías, que recogió periódicos y revistas de las papeleras, que descargó camiones de melones y sandías en el mercado de La Prosperidad, y que el mismo día que cumplía 14 años empezó a trabajar como chico de los recados en una agencia de publicidad.

 

 

 

 

 

La vuelta al mundo de la empresa en 500 tuits

portada la vuelta alYa es un hecho. El libro colectivo «La vuelta al mundo de la empresa en 500 tuits» está terminado. Lo hemos desarrollado 40 personas, incluyendo al diseñador de la portada. Todos nosotros miembros del grupo de Linkedin La Banda de Agustín Medina, que cuenta con un total de 364 miembros.

El prólogo está siendo escrito por Marcos de Quinto, Presidente de Coca Cola España, todo un referente del máximo nivel en el ámbito empresarial español.

En el libro se tocan casi todas las áreas de actividad de una empresa, empezando desde su creación, y pasando por el liderazgo, el equipo, las marcas, la estrategia, el marketing, la investigación, la publicidad, la creatividad, la tecnología, los medios, las redes sociales, el branded content, las ventas, el éxito y el fracaso, etc.

En este momento, gestionamos con distintas editoriales la publicación del libro, tanto en formato convencional impreso, como en formato digital, y muy pronto esperamos que pueda estar a disposición del público.

 

Seres anónimos

anónimoHasta finales del siglo XX la mayoría de los habitantes de este planeta éramos seres anónimos. A lo sumo, algunos cientos de personas tenían noticia de nuestra existencia.: familiares cercanos, amigos, compañeros de trabajo y colegas que compartían nuestra mismas aficiones.

La fama era sólo cosa de unos pocos, cuya actividad relevante en algún área les hacía merecedores de ocupar espacio en los medios de comunicación. Sin embargo, la fama siempre ha ido un deseo secreto de la mayoría de los seres humanos. Andy Warhol vaticinó que la televisión le daría a mucha gente la oportunidad de tener 15 minutos de fama.

Y no se equivocaba. Por esos 15 minutos algunas personas están dispuestas a dar hasta la vida.  Y desde luego, están dispuestas a vender su intimidad, su honor, su conciencia, y hasta su alma si es necesario. No hay más que ver el increíble éxito de todo tipo de realities televisivos en los últimos veinte años.  Esos realities que, sin duda, son el antecedente más directo de las actuales redes sociales.

Hoy día, con las redes sociales, todos hemos salido del anonimato. Todos tenemos la oportunidad de ocupar un espacio mediático en la inmensa red que nos tiene atrapados a todos. Podemos exhibir allí nuestras ideas y también nuestras idioteces. Enseñar al mundo nuestras habilidades, o simplemente mostrar sin pudor nuestra vida cotidiana, a través de un carrusel de diapositivas intrascendentes.

El gran escaparate de nuestra vanidad es el mayor éxito de las redes sociales. Por eso son tan importantes y tienen tanto futuro. Porque su promesa de fama social conecta con la utopía de nuestra propia transcendencia. Un tema muy interesante para desarrollar, pero que , por su importancia metafísica, transciende los límites de este modesto post en mi blog.