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La Economía Naranja

El valor de las ideas creativas se cuantifica en más de 180.000 millones de dólares en América Latina y se calcula que la creatividad da empleo a más de 10 millones de personas en la región. A este fenómeno económico, la transformación de ideas creativas en bienes y servicios como los libros, los videojuegos, la música, el diseño, el arte o la publicidad, se le ha dado en llamar Economía Naranja. Se trata en definitiva de valorar la cultura, o lo que es lo mismo de rentabilizar el talento.

La Economía Naranja es una corriente imparable en todo el continente Latinoamericano, donde se la define como una actividad económica cuyo valor se basa más en la intangible propiedad intelectual que en la practicidad de su uso. Parece que el color naranja se relaciona en algunas culturas con la creatividad, y de ahí le viene el nombre a esta nueva tendencia.

Para el estudio y el desarrollo de la Economía Naranja se han puesto a trabajar tanto algunos países como Colombia, Argentina, Chile, Costa Rica, México y Uruguay, como distintas organizaciones privadas como el Observatorio de Industrias Creativas de Perú, o el Observatorio de Cultura y Economía de Bogotá. También se han incorporado a la tarea algunos organismos como la Fundación Universitaria Los Libertadores, con sede en la ciudad de Bogotá, que en el próximo mes de octubre celebrará la Semana de la Comunicación, con la Economía Naranja como eje central de todos los eventos.

Muy pronto oiremos también en España hablar de este nuevo fenómeno económico que trata de sacar partido a lo más valioso de nuestras capacidades intelectuales. ¡Bienvenida la Economía Naranja¡

Ni un día sin trabajar

maria marteHace unos días le concedieron el Premio Nacional de Gastronomía a María Marte, la chef del restaurante madrileño Club Allard, una dominicana de 37 años que tiene ya dos estrellas Michelin en su haber.

En una entrevista que le hicieron en la radio con motivo de su reciente premio, escuché a María contar cómo había sido su peripecia profesional desde su llegada a España. Resulta que ella empezó a trabajar a los 12 años en un pequeño restaurante de su familia en la República Dominicana y por una serie de circunstancias personales, a los 24 años, separada y con tres hijos, se trasladó a nuestro país para iniciar una nueva vida.

Al llegar a España como inmigrante sin papeles sólo logró conseguir un trabajo de 3 horas diarias como lavaplatos del restaurante Club Allard. “Mientras lavaba platos, así, en ratos muertos, me fijaba en los cocineros. Siempre me hacía la misma pregunta: ¿Y si yo estuviera del otro lado?”.

Al cabo de un tiempo pidió que le dieran la oportunidad de trabajar como pinche de cocina y se la dieron con la condición de que combinara ese trabajo con su labor de lavaplatos y limpieza de la cocina.

 “Dormía un rato en la escalera y volvía a empezar. Entraba a las diez de la mañana con la chaquetilla de pelar patatas y en eso terminaba a las cuatro y media. Después me vestía el delantal de fregar y a ponerme con todos esos cacharros, madre mía, luego otra vez, a las ocho, a seguir pelando y demás hasta las once y media de la noche. Terminábamos el turno y dale con los platos y a pasar suelos hasta las dos y media o así. Era la primera en llegar y la última en marcharme”.

 Y desde esa modestísima posición, a base de tesón , sacrificio y unas buenas dosis de talento, 13 años después ha conseguido llegar a ser la chef estrella que es hoy en día, dirigiendo uno de los mejores restaurantes de Madrid y con un total de 15 cocineros a sus órdenes.

Este ejemplo lo vemos a menudo también en las películas americanas, donde los jóvenes mientras estudian trabajan como camareros, baby sitters, etc. para ganarse un pequeño sueldo. Después, cuando salen de la universidad, si no encuentran trabajo de lo suyo se ponen de nuevo a realizar cualquier tipo de tarea mientras lo encuentran. Ni un solo día sin trabajar es el lema de la sociedad americana.

En España, en cambio, vemos cómo son los inmigrantes los que ocupan la mayoría de los trabajos de bajo rendimiento económico. Lavaplatos, camareros eventuales, cajeras de supermercados, repartidores y otra multitud de oficios muy variados.

A mi casa, cuando viene un fontanero, un electricista, un jardinero, un albañil, un pintor o un antenista de televisión, casi siempre se trata de un rumano, un marroquí o un latinoamericano. Y yo siempre me pregunto cómo es que todos ellos encuentran trabajo y tantos españoles se encuentran en el paro.

¿Cuestión de suerte, o cuestión de interés en salir adelante como sea? Yo creo que es una cuestión de necesidad y de mentalidad. Hay mucha gente que no está dispuesta a trabajar si no es en lo suyo, para lo que se considera preparado. No digo que en todos los casos sea así, y no me gustaría frivolizar el sufrimiento de muchas personas que buscan y no encuentran. Sólo quiero señalar el hecho de que existen muchas otras personas que están en el paro porque no desean rebajarse a realizar trabajos que no les parecen dignos de su categoría profesional. Y yo no creo que ese sea el camino de salir adelante.

Para triunfar hay que estar dispuestos a no estar ni un solo día sin trabajar. Y lo digo con conocimiento de causa, porque antes de ser un publicitario de éxito, fui un niño que recogió clavos por la calle para venderlos en las chatarrerías, que recogió periódicos y revistas de las papeleras, que descargó camiones de melones y sandías en el mercado de La Prosperidad, y que el mismo día que cumplía 14 años empezó a trabajar como chico de los recados en una agencia de publicidad.

 

 

 

 

 

Si tu negocio no es digital, ¿seguro que es un negocio?

negocios digitalesUna de las cosas que más ha cambiado en los últimos años es el concepto de empresa o, lo que es lo mismo, el concepto de negocio. Tradicionalmente una empresa en la mayoría de los casos estaba constituida por una plantilla fija y disponía de unas instalaciones inmobiliarias, que debían ajustarse a un estatus determinado en función de la actividad de la empresa. Un banco, por ejemplo, debía tener una sede central muy representativa en un lugar céntrico de la capital y cientos de oficinas en lugares estratégicos de las ciudades donde operaba. La gente necesitaba saber que su dinero estaba controlado por personas físicas y custodiado en inmuebles protegidos por vigilantes y cámaras de seguridad. Hoy, en cambio, algunos bancos muy importantes prescinden de personal y de oficinas, y realizan todas sus transacciones a través de medios digitales.

Internet ha permitido que millones de personas en el mundo usen sus domicilios particulares como lugares de trabajo, y que miles de empresas subcontraten una buena parte de sus actividades a otras empresas que les dan servicio desde países alejados a miles de kilómetros. En España los clientes estamos ya acostumbrados a que una voz latinoamericana conteste casi siempre a nuestros requerimientos, cuando tratamos de realizar cualquier gestión relativa a servicios domésticos como la luz, el gas, el agua o el teléfono. Esa voz nos habla desde otro continente en el que las compañías subcontratan sus call centers, ahorrándose personal, locales y abaratando considerablemente todos sus costes fijos.

No solamente los commodities son objeto hoy día de ser derivados hacia proveedores externos, también el talento y la innovación se consiguen mejor y más baratos fuera que dentro de la empresa. El Open Innovation está haciendo estragos no sólo en el mundo de la comunicación y la producción publicitaria, donde tuvo sus inicios, sino que son muchas ya las empresas tecnológicas que buscan en estas plataformas de talento la solución a todo tipo de problemas, que van desde la publicidad hasta la investigación científica de algunas empresas farmaceúticas como la norteamericana Eli Lilly, productora de algunos fármacos tan famosos como Prozac o Cialis.

Se trata de aprovechar el talento natural de millones de personas anónimas o no, profesionales o no, que desde sus hogares aceptan el desafío de trabajar por concurso sobre cualquier tema propuesto. La empresa ofertante coloca en la plataforma un requerimiento y ofrece una remuneración determinada al ganador del concurso. Desde ese momento, empieza recibir propuestas desde los lugares más recónditos del globo, que muchas veces sobrepasan todas las expectativas. Porque el talento que se mueve en la red es infinito, y buena prueba de ello son los miles de vídeos espectaculares que se cuelgan en Youtube todos los días.

Utilizar la red para encontrar talento, o servirse de ella para vender productos o servicios en cualquier parte del mundo, son sólo dos pequeñas utilidades entre las muchas que las nuevas tecnologías pueden aportar a su empresa. Hoy día no basta con practicar el e-commerce, tener una página web y una presencia más o menos activa en las diferentes redes sociales, para considerar que una empresa está de verdad en el siglo XXI y que tenga vocación de desarrollarse al mismo ritmo que lo hacen las nuevas tecnologías. Para beneficiarse de las inmensas oportunidades latentes en el sistema, hay que ir mucho más allá. Hay que dar el gran salto conceptual de entender que lo digital no es un fenómeno coyuntural que afecta a algunas áreas concretas de la empresa, sino que se trata de una auténtica revolución que, no sólo está aquí para quedarse, sino que nos exige un drástico cambio de estrategia en todos los niveles empresariales.

Muchas empresas todavía deshojan la margarita sobre la conveniencia o no de utilizar a fondo los social media, así de como su presencia en la red como algo más que un mero testimonio de su modernidad. Piensan que todo el tema de las nuevas tecnologías es algo que sólo afecta de verdad a los departamentos de Marketing y de Comunicación, que son los que mantienen una relación más directa con sus clientes, pero que las demás áreas de la empresa son ajenas a todas estas “modernidades”. Por supuesto, a estas empresas ya les ha pasado la ola del progreso por encima de sus cabezas, y les queda muy poco tiempo para salir a flote, antes de ahogarse en las aguas de la indecisión.

Hoy día, lo digital no es sólo una opción para la comunicación de las empresas con sus clientes, o un nuevo canal de ventas para sus productos. Lo digital debe estar presente en todas las áreas de la empresa y en las relaciones de ésta con todos sus stakeholders. Y debe formar parte del ADN de cualquier compañía que tenga proyectos de futuro. Lo digital debe empapar toda la estrategia del negocio y debe ser asumido por todo el personal como un asunto prioritario a tener en cuenta en todos los enfoques internos y externos.

Cada persona del equipo debe entender que las herramientas tecnológicas van mucho más allá del uso cotidiano y mecánico de los ordenadores. Es necesario tomar conciencia de que el cliente es hoy día el eje de todos los procesos, y que la relación con él pasa por estar presentes en todos los momentos importantes de su vida, haciendo que nuestra marca se convierta en un auténtico compañero de viaje. Esto sólo se consigue si somos capaces de entender que lo digital ya es consustancial con todas las vivencias del ser humano, tanto en su faceta personal como en la profesional, o como en su rol de consumidor de nuestros productos o servicios. Sólo así podremos ponernos a su altura y empatizar con nuestros clientes de manera natural y beneficiosa para los intereses de nuestro negocio. Sólo así podremos conseguir que nuestro negocio siga en el futuro siendo un verdadero negocio.

El día 1 de abril nos vemos en Zapping Village

Publicitarios siglo XXIEl próximo martes 1 de abril a las 18,30 estaré dando la charla inaugural de las I Jornadas de Social Media para Publicitarios, que tendrán lugar en el espacio Zapping Village de la agencia Zapping-M&C Saatchi, en la calle San Lorenzo, 11 de Madrid.

Mi charla se titula «Todo por inventar» y estará centrada en la situación actual de las agencias de publicidad con respecto a lo nuevos medios digitales, y muy especialmente al apasionante mundo de las redes sociales.

Si te animas, nos vemos por allí.

El 19 de marzo charla «Creatividad sin límites» en Madrid

la industrialCon motivo del lanzamiento de la plataforma Infojobs Freelance https://freelance.infojobs.net , el próximo miércoles día 19 de marzo a las 19,30 horas daré una charla en el espacio de coworking La Industrial, calle de San Andrés,8 de Madrid.

La temática estará centrada en la innovación como necesidad estratégica empresarial para el desarrollo de productos y marcas, y la gran oportunidad que ofrece el talento espontáneo de la red.

La charla se podrá seguir por Streaming a través de la página  http://blog.freelance.infojobs.net/creatividad-sin-limites-empresa

No os lo perdáis.

¿A dónde se fue el talento?

IdeaToda mi vida profesional he sido un creativo publicitario. Y desde que tenía 30 años, cuando accedí a la dirección creativa de la agencia Norman, Craig & Kummel, he estado además evaluando el talento de los demás. También he sido jurado de festivales publicitarios en todo el mundo en 31 ocasiones, 10 de ellas actuando como presidente del jurado.

Creo que esa experiencia como observador del talento publicitario me capacita para opinar que estos momentos son probablemente los más tristes de la historia de la publicidad en nuestro país. El palmarés de los más importantes premios publicitarios lo pone cada día de manifiesto.

También nos basta con ver un bloque de televisión en prime time, o una batería de propuestas promocionales a través de las redes sociales, para darnos cuenta de que el talento brilla por su ausencia. Naturalmente, en medio del panorama más gris siempre hay una chispa que brilla en solitario. pero esa chispa de talento no alcanza a disimular la tremenda mediocridad del conjunto.  Se puede decir que hay mucho más talento espontáneo en YouTube que en todas las plantillas de la industria publicitaria juntas.

La explicación de esta situación tiene que ver seguramente con muchos factores: crisis económica que impide pagar el talento, superpoblación de juniors y trainees en las agencias de publicidad, coyuntura negativa de la industria, desconcierto ante los nuevos medios, etc. etc. etc.

Lo cierto es que la publicidad para que funcione tiene que ser muy brillante. Tiene que ser capaz de enamorar a los receptores, hasta el punto de que deseen verla, compartirla y disfrutarla siempre. Cuando nos gusta la publicidad la perseguimos. Queremos ver los anuncios una y otra vez, sin importarnos que esos anuncios interrumpan nuestro programa favorito. De hecho, en las décadas de los 80 y los 90, los telespectadores afirmaban que les gustaban más los anuncios que los programas de la televisión.

Hoy día, no sólo opinan lo contrario, sino que aborrecen esos bloques interminables de anuncios que interrumpen su ocio a cada rato.

La odiosa publicidad de hoy no sólo nos aburre, sino que nos persigue allá donde vamos. La estructura clásica de los medios convencionales se ha roto en mil pedazos y los anuncios nos persiguen hasta lo más recóndito de nuestra intimidad, a través de los nuevos medios digitales.

Internet sabe todo de nosotros, gracias a la información que nosotros mismos le damos con nuestras búsquedas en Google, o con nuestros perfiles de las redes sociales. Esa información la usa para perseguirnos con saña, saliéndonos al paso cada vez que nos conectamos a la red.

Yo pienso que el tema no es irreversible, y que el talento que hoy día va a otros sectores más lucrativos, volverá a la publicidad. Espero con ilusión que podamos volver a perseguir a la publicidad, en lugar de que sea ella, en forma de pesadilla, la que nos persigue a nosotros.