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Lecciones de Networking

IMG_2637Juan Ramón Plana es un gran profesional del marketing, de la publicidad, de las relaciones públicas y de unas cuantas cosas más, pero su verdadera profesión, la que es puramente vocacional y define su carácter es la de Networking. Juan Ramón no sabía probablemente lo que era el Networking cuando empezó a practicarlo, entre otras cosas porque aún no se había inventado la palabra. Y ya se sabe que las cosas no existen hasta que alguien les pone un nombre.

Un auténtico maestro de las emociones como Juan Ramón, estaba predestinado a ser un maestro del Networking. Respira emocionalidad por todos los poros de su piel y eso le sirve para conectar sin dificultad con todo tipo de personas en todo tipo de situaciones, estableciendo siempre relaciones duraderas.

Sólo alguien como Juan Ramón podía escribir un libro titulado “El coleccionista de saludos”. En sus páginas transmite la emoción de sus encuentros con personajes diversos que a lo largo de su vida le han ido dejando huella. Lo increíble de su experiencia es la forma en que él se ha relacionado con esos personajes y cómo describe las emociones que le han proporcionado esos encuentros.,

En el cuerpo a cuerpo del saludo, Juan Ramón prefiere siempre los abrazos, para sentir la emoción del otro en ese contacto físico, pero si no consigue un abrazo es también capaz de emocionarse tocando el pasamanos de una escalera donde una persona a la que admira ha posado antes su mano.

En el libro, Juan Ramón Plana nos cuenta sus momentos de relación, más o menos intensa, vividos con personajes célebres de distintas áreas con los que ha tenido oportunidad de relacionarse. Unas veces llegando al efusivo abrazo y otras veces sintiendo de diferentes maneras la energía de su presencia. Pero siempre con una admiración por los personajes que contagia al lector y lo hace partícipe también de ese momento mágico del saludo.

Más que un recuerdo de saludos con famosos, se trata de una crónica social de nuestro tiempo, donde cabe desde la fama efímera de un famoso televisivo, hasta la transcendencia histórica de un rey o de un filósofo.

Anécdotas humanas, sensibles y siempre divertidas, que pueden leerse aisladas en cualquier momento, ya que el libro se puede abrir por cualquier página y siempre encontraremos el alma de Juan Ramón en todo su esplendor.

Lo recomiendo a todos aquellos que gustan de disfrutar de las emociones, la sensibilidad y el lado amable de las cosas. Y muy especialmente a todos los profesionales que utilizan la herramienta del Networking, porque a todos ellos Juan Ramón Plana les dará en cada página del libro una gran lección práctica de sus habilidades en este terreno.

El futuro de la comunicación

 

IMG_2530Reseña de mi nuevo  libro en el Blog de Germán Piñeiro

El futuro de la comunicación, nuevo libro de Agustín Medina… ¡Viva la Revolución!

Echar la mirada hacia atrás nos ofrece una perspectiva muy distinta de la crisis del sector que se está viviendo. Y eso es lo que ofrece Agustín Medina en su último libro, El futuro de la comunicación.

A través de sus 116 páginas regala al lector una aproximación al futuro, pero siempre sentando las bases de lo que ocurrió en el pasado, que es la única manera de aprender de los fallos y tomar buena nota de las fortalezas del propio mundo del marketing y la publicidad.

Partiendo de los textos que ha publicado bien en su blog o en distintos medios, Medina nos adentra en un mundo en el que la publicidad movía a las empresas y a los creativos como nunca se había visto en España. Y esto contado por uno de los protagonistas, que estuvo al frente de alguna de las agencias más importantes no sólo a nivel nacional, se convierte en un hilo conductor más que digno de ser seguido.

Con los muchos temas que trata, da con claves de las que hay que tomar buena nota si queremos de verdad reflotar un sector cada vez más menospreciado e infravalorado por las empresas. “Lo digital debe empapar toda la estrategia de negocio” enuncia Agustín Medina, pero lo cierto es que muchas veces este es el gran problema cuando se presentan las propuestas a las medianas y pequeñas empresas que forman el tejido de nuestro país.
Y hay que darle la razón en muchas cosas, puesto que vivimos en el mundo tecnológico, pero en vez de utilizar todas las herramientas a nuestro servicio para facilitar la vida, aligerar procesos y para que las estrategias sean efectivas, pasamos a complicárnoslo intentando hacer piruetas que no son necesarias. Las redes sociales, que son un quebradero de cabeza para muchas corporaciones, no tienen otra función que la de crear una imagen, un contacto directo, mostrar la empatía con el cliente, pero no es la fórmula perfecta para conseguir más ventas. Aunque sí presencia.

Tal como se enuncia a lo largo y ancho de El futuro de la comunicación, es necesaria una revolución profunda en las agencias, donde los grandes profesionales del pasado, ayuden con su experiencia a los junior, que vienen con las nuevas tecnologías bajo el brazo más que aprehendidas. Sin ese salto generacional, hemos visto cómo durante los peores años de la crisis, cuando las agencias apenas conseguían que las pymes confiaran en ellas, no hacían nada. Esperar a que el chaparrón pase no significa que sobrevivas, porque la corriente de los torrentes que han llegado te pueden haber llevado por delante. Es un momento en el que la creatividad parece muerta, los anuncios publicitarios tradicionales, consiguen que la gente haga zapping en vez de prestar atención, ya no cuentan historias o mueren por simples o por demasiado abstractos.

La imaginación, tal como también asegura Medina, está de luto porque ya apenas existe. Se ven pequeñas chispas, de agencias arriesgadas que aún premian al creativo, pero son las menos. No hace falta nada más que mirar lo que se publicita para ver que no se arriesga, que es una época gris en lo publicitario. Esto hace que el público no vea, como en décadas anteriores, la publicidad como un lugar en el que fijarse para encontrar ese producto diferenciador, sino que opta por ignorarla con el mando, ratón o papel. “La publicidad tiene que enamorar” dice Agustín Medina, y es cierto, pero no lo hace.

También los creativos se enfrentan hoy a una sociedad ávida de información por avalancha de la misma. Conocen la punta del iceberg de mucho, sin conocer a fondo nada. Todo informa, dispositivos móviles, radio, televisión, prensa, blogs… pero no da tiempo a la reflexión como antes. Los juicios de valor han pasado a ser casi colectivos, hay ruido, pero no conocimiento.

Y sin el conocimiento, a nivel agencia, no se pueden encontrar esos nichos donde posicionar los distintos productos de manera que lleguen de verdad a su público. Porque ese público ha cambiado y ha pasado de ser pasivo a activo, de ahí que, como se enuncia en el libro, se busquen alternativas de advertainment o advergaming. Es decir, esa mezcla que empieza a verse efectiva entre publicidad y entretenimiento. Hay marcas que incluso vuelven al origen de todo, donde de verdad está la esencia, a sus seguidores. Y les convierten en protagonistas con retos, pruebas, catas. Para escucharles, para entender que la publicidad y los productos deben estar a su demanda, para comprender qué buscan en ellos.

La inversión corporativa debe ser, como llevamos tiempo diciendo, a la marca. La marca es la que de verdad vale, no tanto así el producto, que es mucho más perecedero. Lo que prevalece y da el prestigio es la imagen de marca, producida con publicidad, con tesón, en un medio-largo plazo y con una creatividad que incluya el pensamiento del consumidor. Tenemos que dar un paso más a la teoría de las 4P, porque la quinta llegó para quedarse: son las personas. Que ya no son sólo meros observadores. Son consumidores activos con herramientas para contar sus experiencias a un altavoz que jamás tuvieron antes. La promoción del corto plazo trae ventas sí, a corto plazo, pero no deja en la mente de los consumidores una información caduca que cambiará en una semana cuando otra marca lance otra promo que les llame la atención.

Una marca, sin embargo, perdura en el tiempo. Tan sólo hay que ver las miles de trade marks internacionales y nacionales que han cumplido casi un siglo. Y lo vieron claro, perduraría más su marca que su producto.
Viajar en el tiempo con Medina a cuando España, allá por la década de los 80, era la tercera potencia mundial en términos publicitarios y creativos, es casi como ver hoy en día en el cine una película de ciencia ficción llena de efectos especiales. Nadie lo recuerda. Nadie se atreve a afrontar los fracasos necesarios que llevarán de nuevo al éxito.

En la activa vida actual, nadie permite que la mente descanse para que prenda la chispa, para volver a arriesgar. Y eso es lo que ha provocado el cierre de miles de agencias en España estos últimos años. Hay que diferenciarse, hay que arriesgar, hay que apostar por el cambio, hay que adaptarse, hay que hacerse valer – no sólo económicamente – y hay que estar dispuesto a dar de nuevo todo.

“Mi consejo es que os atreváis a olvidaros del pasado (…). Atreveos a construir una nueva oferta más brillante” dice Medina. Y suscribimos sus palabras. ¡Es hora de ir a la revolución, sin miedo!

Medina, Agustín, (2016). El futuro de la comunicación. Píldoras de publicidad, marketing y medios digitales. Madrid, Spain: Ediciones Pirámide – Grupo Anaya –

Si ya anteriormente Agustín Medina nos sorprendió positivamente con todos los libros que ha publicado, te recomiendo su nuevo libro “El futuro de la comunicación”, que después de “Bye Bye Marketing” es de todas sus publicaciones la que más me ha entusiasmado y del que podrás sacar un sentido totalmente práctico.

 

La publicidad desde otra perspectiva

logotipos-agencias-publicidad-365x365Hace ya algunos años que dejé el día a día de las agencias de publicidad para dedicarme a otras actividades más acordes con mi edad y mis circunstancias. Ahora escribo libros, doy conferencias en España y Latinoamérica, doy clases en algunos masters de escuelas de negocios y asesoro a empresas en temas de publicidad y marketing. En esta última actividad he tenido ocasión de verme algunas veces al otro lado de la mesa, sentado en el lado del cliente, un lugar desde el que cambian todas las perspectivas.

Observar a las agencias de publicidad de hoy desde mi experiencia como viejo publicitario y a la vez como cliente reciente, es algo que me ha hecho reflexionar bastante sobre los cambios tanto en la actividad como en el negocio.

Las agencias de hoy se siguen pareciendo mucho a las viejas agencias del siglo XX, aunque en sus presentaciones traten de venderse con argumentos nuevos. En sus oficinas he visto las mismas caras de los viejos publicitarios de la época dorada de la televisión, retocados con el maquillaje de unos medios digitales que no acaban de asumir ni de controlar del todo.

He visto también la penuria de un negocio nostálgico de las viejas y gratificantes remuneraciones, que permitían a la agencia invertir en talento y en una formación constante de su personal, ahora compuesto muchas veces por legiones de trainees escasa o nulamente remunerados.

Los directivos se quejan añorando tiempos mejores, pero su resistencia al cambio a veces es más fuerte que sus lamentaciones. En alguna otra parte he escrito que a los grandes grupos que lo controlan todo, los WPP, Interpublic, Omnicom, Publicis, Havas, etc., les da igual de dónde les vienen los beneficios. Ellos son los dueños de todo lo que se mueve en comunicación. Y si con las agencias no les va bien, lo compensan con creces con los beneficios de las centrales de medios. Por eso se resisten a desmontar sus estructuras para crear unas nuevas. Demasiado trabajo para un sector que siempre ha sido conservador por naturaleza.

La conclusión final es que echo en falta en las agencias toneladas de talento, que es fácil encontrar en cambio en otros lugares como en los vídeos espontáneos que la gente normal cuelga a diario en YouTube.

Las agencias descapitalizadas no pueden invertir en talento, y el poco talento profesional que va quedando se desangra en esos anuncios, cada día más aburridos e ineficaces, con los que los canales de televisión nos maltratan en sus interminables bloques publicitarios.

Presidente del Jurado de los Premios Globosfera de Marketing 2015

BlogosferaUn año más, y por sexta vez, he tenido el honor de ser nombrado Presidente de los Premios Globosfera de Marketing, en su VI edición correspondiente al año 2015.

Organizados por el Observatorio de la Blogosfera de Marketing se fallarán en Madrid a finales del presente mes de octubre. Los ganadores son elegidos por el jurado entre la lista de los nominados, a partir de las valoraciones mensuales realizadas por el equipo técnico del Observatorio, entre aquellos blogs que más han aparecido publicados en la revista MK Marketing+Ventas, durante  el periodo que abarca de una edición a la siguiente (desde septiembre 2014 hasta septiembre 2015).

Los Premios Blogosfera son los más apreciados para los blogueros españoles que tratan temáticas relacionadas con el Marketing, la Publicidad, las redes Sociales y la Comunicación en general.

Nike de mercadillo

naikEn un reciente viaje por tierras escandinavas compartí autocar y hoteles con algunas personas muy peculiares en su vestimenta. Cada mañana aparecían en el hall del hotel con un modelo nuevo de camiseta, cazadora, sudadera o chándal, intentando hacer alarde de su buen gusto y su modernidad.

El denominador común de todas las prendas era su clara procedencia de mercadillo de pueblo. Todas ellas falsificadas por algún falsificador tan incompetente y tan hortera como los portadores de las prendas.

Marcas gigantes en pecho y espalda, paños de los que hacen bolitas y siempre logotipos mal dibujados, intentando sin mucho afán parecerse a los verdaderos.

Entiendo el tirón de las grandes marcas y el interés de la gente por vestirlas, pero me cuesta entender que algunos no vean la diferencia entre las prendas genuinas y algunas de esas burdas falsificaciones tan evidentemente mal ejecutadas.

¿Realmente piensan que los demás no se dan cuenta y que sólo ellos son conscientes del engaño? No se puede hacer más el ridículo cuando se pavonean de usar marcas reconocidas y caras, que todo el mundo excepto ellos tiene claro que se trata de falsificaciones evidentes.

El mayor crimen que delata la falsificación, el mal gusto y la falta de criterio de los portadores de las prendas, es la exhibición impúdica de esos logos adulterados que, para más INRI, se gigantizan hasta lo absurdo para no pasar desapercibidos.

Creo que, si no quieren o no pueden pagar el precio de las marcas genuinas, sin renunciar a lucirlas en sus prendas, sería más honesto y mucho menos hortera asumir esa circunstancia indicando debajo del falso logo su procedencia. Sugiero, por ejemplo, la leyenda “NIKE de mercadillo”, porque eso al menos sugiere una cierta reivindicación o protesta proletaria, que encajaría muy bien con algunas de las corrientes de opinión más de moda en nuestros días.