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Por fin, buenas noticias.

infoadexDespués de los últimos “anni horribili” para la publicidad española, por fin llegan algunas buenas noticias.

Infoadex acaba de publicar su estudio sobre 2014 y los datos son muy esperanzadores para el sector. La inversión en medios convencionales crece un 6,4% y los no convencionales un 5,6%. Algo que no ocurría desde el año 2010.
La televisión, que significa el 41,7% de la inversión convencional, registra un aumento del 11%, mientras la prensa es el único medio que sigue cayendo, un -1% la prensa diaria y -2,6% los dominicales.

Internet sigue también la línea ascendente, creciendo en 2014 el 6,7% y alcanzando un total de inversión de 956,5 millones de euros. La radio crece un 4,1% y el medio exterior un 3,3%. Las revistas crecen también, aunque sólo un modesto 0,1%. El cine por su parte obtiene el mayor crecimiento porcentual, nada menos que el 29,5%, aunque hay que tener en cuenta que sus cifras de inversión son mínimas en comparación con cualquiera de los otros medios.

También los anunciantes han aumentado sus inversiones publicitarias en 2014, liderados por Procter & Gamble, que lo hizo en un 2,9%, seguido por El Corte Inglés con un 2% y Loreal con 1,9%.

La publicidad siempre ha sido un buen termómetro para medir la evolución de las crisis, pues es la primera actividad que nota sus efectos y la primera también que nota la legada de la recuperación. Así pues, debemos pensar que, a tenor del crecimiento publicitario, nos llegará también un crecimiento económico general, que nos alcance a todos en nuestras economías familiares. Que así sea.

Carta abierta a los publicitarios en crisis

Algunas reflexiones sobre la situación actual de la publicidad, destinadas a los jóvenes publicitarios que están en las trincheras de la crisis.

La publicidad pone la crisis como excusa

Las agencias de publicidad atraviesan por un momento crítico, como ya ocurrió otras veces en la historia. Pero la crisis no puede servir de excusa para ocultar las propias limitaciones.

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Oportunidad para emprendedores

En España no está bien visto ser empresario. El afán de emprender se confunde con el afán de enriquecerse con el trabajo de los demás. Por eso nos educan para ser asalariados, y a ser posible con un trabajo fijo y garantizado de por vida. Ése es uno de nuestros mayores hándicaps a la hora de crear riqueza y puestos de trabajo.

De hecho, sólo tres de cada diez universitarios piensan en montar una empresa al acabar sus estudios, frente a ocho de cada diez en Estados Unidos.

No es casualidad que la mayoría de los emprendedores de nuestro país lo sean por accidente, por casualidad, o porque ése es su último recurso.

Debemos aprovechar la crisis para cambiar esta percepción, y para demostrar a todos que  tenemos ideas, y que somos capaces de llevarlas a la práctica. Que somos capaces de hacer milagros con nuestra maltrecha economía, si creemos en nosotros y nos atrevemos a depender un poco más de nosotros mismos.

¡Ánimo a todos los jóvenes con un futuro virgen por delante¡ No tenéis nada que perder con intentarlo. Os sobran años por delante para intentarlo de nuevo si no os sale bien a la primera.  Y os aseguro que no hay nada más gratificante que ver cómo crecen tu idea y tu negocio. Todos los que han recorrido ese camino antes que tú, hayan tenido éxito o no, te dirán que siempre mereció la pena la experiencia.

Ahora o nunca

Por Agustín Medina

En la anterior crisis, la de 2003, cerraron en España más de 700 agencias de publicidad. A partir de 2005, cuando el mercado repuntó, se abrieron 500 agencias nuevas. Algunas de esas nuevas agencias ocupan hoy día los primeros lugares del ranking de creatividad y notoriedad del sector. No es una causalidad. Se trata simplemente del viejo axioma de la evolución de las especies. Cuando hay cambio hay evolución. Y sólo se evoluciona de verdad con los grandes cambios, los que ponen patas arriba todo lo establecido y obligan a construir todo de nuevo. 

Parece que ahora asistimos de nuevo a uno de esos momentos críticos en que los cimientos de lo establecido amenazan con ruina. Se mire por donde se mire, esta profesión nuestra está llena de miserias y desconcierto. Los clientes no confían ya en las agencias como lo hacían antes. Ahora no respetan su capacidad estratégica, su conocimiento de los medios, su intuición para abrir caminos, su capacidad como visionarios del marketing. Ya sólo les demandan una creatividad superficial que adorne los objetivos estratégicos que otros han hecho por ellos. Y, por supuesto, no les quieren pagar por lo que no hacen, ni están dispuestos a pagar demasiado por lo que hacen.

Las agencias, por su parte, se conforman con hacer y cobrar cada día menos. Tampoco acaban de entender muy bien todos los males que en los últimos diez años se les han ido viniendo encima. Esa revolución tecnológica que está dejando fuera de juego a sus mejores jugadores de antaño, sin atreverse a dejar paso a nuevos fichajes, porque tampoco están muy seguros de cuáles serían los cambios que hay que realizar. No quieren perder el partido, pero el caso es que lo van perdiendo por goleada porque no acaban de entender las nuevas reglas de juego. Los especialistas en nuevas tecnologías no siempre entienden de comunicación publicitaria. Y difícilmente lo van a aprender en sus agencias especializadas. Tampoco en las agencias convencionales se aprende hoy día mucho de comunicación publicitaria, porque la estrategia y el marketing han huido de las agencias para refugiarse en los cuarteles de invierno de los anunciantes. Además, las precarias remuneraciones han terminado hace tiempo con los trainings en Estados Unidos y la formación interna de calidad.

Afortunadamente, en estos momentos tan aciagos, llegó de nuevo la crisis para dar una nueva oportunidad a los más valientes. Mi consejo es que os atreváis a olvidaros del pasado, a romperlo todo, a meter la excavadora en las ruinas y hacer un hueco para establecer los nuevos cimientos. Atreveos a construir una nueva oferta más brillante, más rompedora, más actual. El mercado lo demanda a gritos y los anunciantes acogerán con júbilo todo aquello que les facilite la vida, que les evite dialogar con varios interlocutores para tratar el mismo problema. Acogerán con entusiasmo nuevos conceptos estratégicos y creativos para moverse con soltura en el nuevo panorama de los medios, sin ataduras a los viejos esquemas tan repetidos.

Demostradles que sois diferentes y cobrad muy bien por ello. No volváis a cometer el error de ligar vuestra remuneración a la difusión en medios. Cobrad por las estrategias y por las ideas, y cobrad muy caro porque eso sigue siendo lo más valioso que pueden comprar los anunciantes con su dinero. Y de ello depende la supervivencia de sus marcas, que es lo mismo que decir la supervivencia de sus empresas.Es hora de hacer la revolución, de cambiarlo todo para que se note de verdad que estamos en el siglo veintiuno. Ahora o nunca.