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Quien tiene una marca tiene un tesoro

Acaba de publicarse mi nuevo libro «Quien tiene un marca tiene un tesoro». Es mi libro número 12 y trata de cómo las marcas se han convertido en el elemento más importante del presente y el futuro de las empresas.

Mi amigo Risto Mejide ha escrito un magnífico prólogo del libro, y desde aquí quiero agradecérselo públicamente.

Todos los temas relacionados con la marca se tratan en este libro. Desde los conceptos de Identidad, Notoriedad y Reputación, hasta los del valor económico de las marcas. La relativa importancia del naming, los elementos necesarios para la construcción de una marca, o la importancia de la marca frente a la de los productos o servicios son algunos de los capítulos del libro.

También se abordan temas como el Brand Experience o el Branded Contentasí como el fenómeno de las marcas blancas, la marca de las ciudades, la marca personal y las marcas en el mundo de la política.

La editorial Pirámide ha publicado el libro en papel y en ebook y ya está disponible en todas las librerías.

Hablando sobre las marcas en República Dominicana

14718683_1797388620517041_6524758409839280508_nLa pasada semana participé en el VI Encuentro Iberoamericano de Comunicación, organizado por la Universidad Unapec en Santo Domingo (República Dominicana). Durante el encuentro tuve la oportunidad de realizar un Taller de Creatividad con los alumnos de la Facultad de Publicidad de la universidad. Y finalmente tuve el honor de cerrar el evento con la conferencia magistral «Quien tiene una marca tiene un tesoro».

Brand Experience y Lovemark

Ayer tuve la oportunidad de moderar la mesa redonda sobre «Brand Experience y Lovemark», dentro de la Jornada ICM 2016, organizada por la Escuela Internacional de Comunicación (EIC) en el Espacio Bertelsmann de Madrid.

Los ponentes fueron Beatriz Navarro, directora de Marketing y Comunicación de FNAC España, Mila Valcárcel, Vicepresidenta de AEVEA (Agencias de Eventos Españolas Asociadas) y socia de la agencia Método Elmer, y Juan Carlos Alcaide, director de la agencia MDS (Marketing de Servicios) .

Se abordaron multitud de temas relativos al mundo de las marcas, destacando el proceso de transformación de productos en marcas que se ha producido en los últimos 30 años, la emocionalidad como eje de toda la comunicación de marca, el conocimiento de los consumidores actuales sobre las marcas que supera a veces al de los empleados de la propia empresa, la importancia de la experiencia en tienda decisiva a la hora de cerrar la compra, el recuerdo de la marca después de un evento relevante, la complejidad de comunicar a través de diferentes canales, el uso de nuevas herramientas como el Neuromarketing o el Branded Content, etc.

La conclusión final se resume en una frase con la que yo mismo inicié el debate: «El que tiene una marca tiene un tesoro», porque una buena marca, que enamora a sus clientes, establece con ellos una relación duradera, capaz no sólo de vender los productos y servicios de la empresa, sino capaz también de superar con éxito las peores crisis.

El futuro de la comunicación

 

IMG_2530Reseña de mi nuevo  libro en el Blog de Germán Piñeiro

El futuro de la comunicación, nuevo libro de Agustín Medina… ¡Viva la Revolución!

Echar la mirada hacia atrás nos ofrece una perspectiva muy distinta de la crisis del sector que se está viviendo. Y eso es lo que ofrece Agustín Medina en su último libro, El futuro de la comunicación.

A través de sus 116 páginas regala al lector una aproximación al futuro, pero siempre sentando las bases de lo que ocurrió en el pasado, que es la única manera de aprender de los fallos y tomar buena nota de las fortalezas del propio mundo del marketing y la publicidad.

Partiendo de los textos que ha publicado bien en su blog o en distintos medios, Medina nos adentra en un mundo en el que la publicidad movía a las empresas y a los creativos como nunca se había visto en España. Y esto contado por uno de los protagonistas, que estuvo al frente de alguna de las agencias más importantes no sólo a nivel nacional, se convierte en un hilo conductor más que digno de ser seguido.

Con los muchos temas que trata, da con claves de las que hay que tomar buena nota si queremos de verdad reflotar un sector cada vez más menospreciado e infravalorado por las empresas. “Lo digital debe empapar toda la estrategia de negocio” enuncia Agustín Medina, pero lo cierto es que muchas veces este es el gran problema cuando se presentan las propuestas a las medianas y pequeñas empresas que forman el tejido de nuestro país.
Y hay que darle la razón en muchas cosas, puesto que vivimos en el mundo tecnológico, pero en vez de utilizar todas las herramientas a nuestro servicio para facilitar la vida, aligerar procesos y para que las estrategias sean efectivas, pasamos a complicárnoslo intentando hacer piruetas que no son necesarias. Las redes sociales, que son un quebradero de cabeza para muchas corporaciones, no tienen otra función que la de crear una imagen, un contacto directo, mostrar la empatía con el cliente, pero no es la fórmula perfecta para conseguir más ventas. Aunque sí presencia.

Tal como se enuncia a lo largo y ancho de El futuro de la comunicación, es necesaria una revolución profunda en las agencias, donde los grandes profesionales del pasado, ayuden con su experiencia a los junior, que vienen con las nuevas tecnologías bajo el brazo más que aprehendidas. Sin ese salto generacional, hemos visto cómo durante los peores años de la crisis, cuando las agencias apenas conseguían que las pymes confiaran en ellas, no hacían nada. Esperar a que el chaparrón pase no significa que sobrevivas, porque la corriente de los torrentes que han llegado te pueden haber llevado por delante. Es un momento en el que la creatividad parece muerta, los anuncios publicitarios tradicionales, consiguen que la gente haga zapping en vez de prestar atención, ya no cuentan historias o mueren por simples o por demasiado abstractos.

La imaginación, tal como también asegura Medina, está de luto porque ya apenas existe. Se ven pequeñas chispas, de agencias arriesgadas que aún premian al creativo, pero son las menos. No hace falta nada más que mirar lo que se publicita para ver que no se arriesga, que es una época gris en lo publicitario. Esto hace que el público no vea, como en décadas anteriores, la publicidad como un lugar en el que fijarse para encontrar ese producto diferenciador, sino que opta por ignorarla con el mando, ratón o papel. “La publicidad tiene que enamorar” dice Agustín Medina, y es cierto, pero no lo hace.

También los creativos se enfrentan hoy a una sociedad ávida de información por avalancha de la misma. Conocen la punta del iceberg de mucho, sin conocer a fondo nada. Todo informa, dispositivos móviles, radio, televisión, prensa, blogs… pero no da tiempo a la reflexión como antes. Los juicios de valor han pasado a ser casi colectivos, hay ruido, pero no conocimiento.

Y sin el conocimiento, a nivel agencia, no se pueden encontrar esos nichos donde posicionar los distintos productos de manera que lleguen de verdad a su público. Porque ese público ha cambiado y ha pasado de ser pasivo a activo, de ahí que, como se enuncia en el libro, se busquen alternativas de advertainment o advergaming. Es decir, esa mezcla que empieza a verse efectiva entre publicidad y entretenimiento. Hay marcas que incluso vuelven al origen de todo, donde de verdad está la esencia, a sus seguidores. Y les convierten en protagonistas con retos, pruebas, catas. Para escucharles, para entender que la publicidad y los productos deben estar a su demanda, para comprender qué buscan en ellos.

La inversión corporativa debe ser, como llevamos tiempo diciendo, a la marca. La marca es la que de verdad vale, no tanto así el producto, que es mucho más perecedero. Lo que prevalece y da el prestigio es la imagen de marca, producida con publicidad, con tesón, en un medio-largo plazo y con una creatividad que incluya el pensamiento del consumidor. Tenemos que dar un paso más a la teoría de las 4P, porque la quinta llegó para quedarse: son las personas. Que ya no son sólo meros observadores. Son consumidores activos con herramientas para contar sus experiencias a un altavoz que jamás tuvieron antes. La promoción del corto plazo trae ventas sí, a corto plazo, pero no deja en la mente de los consumidores una información caduca que cambiará en una semana cuando otra marca lance otra promo que les llame la atención.

Una marca, sin embargo, perdura en el tiempo. Tan sólo hay que ver las miles de trade marks internacionales y nacionales que han cumplido casi un siglo. Y lo vieron claro, perduraría más su marca que su producto.
Viajar en el tiempo con Medina a cuando España, allá por la década de los 80, era la tercera potencia mundial en términos publicitarios y creativos, es casi como ver hoy en día en el cine una película de ciencia ficción llena de efectos especiales. Nadie lo recuerda. Nadie se atreve a afrontar los fracasos necesarios que llevarán de nuevo al éxito.

En la activa vida actual, nadie permite que la mente descanse para que prenda la chispa, para volver a arriesgar. Y eso es lo que ha provocado el cierre de miles de agencias en España estos últimos años. Hay que diferenciarse, hay que arriesgar, hay que apostar por el cambio, hay que adaptarse, hay que hacerse valer – no sólo económicamente – y hay que estar dispuesto a dar de nuevo todo.

“Mi consejo es que os atreváis a olvidaros del pasado (…). Atreveos a construir una nueva oferta más brillante” dice Medina. Y suscribimos sus palabras. ¡Es hora de ir a la revolución, sin miedo!

Medina, Agustín, (2016). El futuro de la comunicación. Píldoras de publicidad, marketing y medios digitales. Madrid, Spain: Ediciones Pirámide – Grupo Anaya –

Si ya anteriormente Agustín Medina nos sorprendió positivamente con todos los libros que ha publicado, te recomiendo su nuevo libro “El futuro de la comunicación”, que después de “Bye Bye Marketing” es de todas sus publicaciones la que más me ha entusiasmado y del que podrás sacar un sentido totalmente práctico.

 

Nike de mercadillo

naikEn un reciente viaje por tierras escandinavas compartí autocar y hoteles con algunas personas muy peculiares en su vestimenta. Cada mañana aparecían en el hall del hotel con un modelo nuevo de camiseta, cazadora, sudadera o chándal, intentando hacer alarde de su buen gusto y su modernidad.

El denominador común de todas las prendas era su clara procedencia de mercadillo de pueblo. Todas ellas falsificadas por algún falsificador tan incompetente y tan hortera como los portadores de las prendas.

Marcas gigantes en pecho y espalda, paños de los que hacen bolitas y siempre logotipos mal dibujados, intentando sin mucho afán parecerse a los verdaderos.

Entiendo el tirón de las grandes marcas y el interés de la gente por vestirlas, pero me cuesta entender que algunos no vean la diferencia entre las prendas genuinas y algunas de esas burdas falsificaciones tan evidentemente mal ejecutadas.

¿Realmente piensan que los demás no se dan cuenta y que sólo ellos son conscientes del engaño? No se puede hacer más el ridículo cuando se pavonean de usar marcas reconocidas y caras, que todo el mundo excepto ellos tiene claro que se trata de falsificaciones evidentes.

El mayor crimen que delata la falsificación, el mal gusto y la falta de criterio de los portadores de las prendas, es la exhibición impúdica de esos logos adulterados que, para más INRI, se gigantizan hasta lo absurdo para no pasar desapercibidos.

Creo que, si no quieren o no pueden pagar el precio de las marcas genuinas, sin renunciar a lucirlas en sus prendas, sería más honesto y mucho menos hortera asumir esa circunstancia indicando debajo del falso logo su procedencia. Sugiero, por ejemplo, la leyenda “NIKE de mercadillo”, porque eso al menos sugiere una cierta reivindicación o protesta proletaria, que encajaría muy bien con algunas de las corrientes de opinión más de moda en nuestros días.

Entrevista para el blog Más Movilidad

¿Dónde está la frontera entre la comunicación y el marketing?
Esa frontera cada vez es menos perceptible, pues la importancia que el mercado tenía durante todo el siglo XX, la tiene ahora el consumidor. El poder ha pasado de manos y hoy día es la comunicación con el consumidor la que marca las reglas del mercado.
De hecho, algunas escuelas de negocios imparten ya masters con el nombre de Marcom, que es un acrónimo de Marketing y Comunicación. Creo que ese interés por formar profesionales que conjuguen las dos disciplinas es una prueba evidente de que la frontera está dejando de existir.

¿En qué estado se encuentra la creatividad? ¿Están las nuevas herramientas ayudando a potenciarla o la están acotando?
Sin duda las nuevas herramientas favorecen la creatividad, porque permiten nuevos modelos de expresión. Lo que ocurre es que esa creatividad no siempre está ligada a las áreas profesionales. No hay más que ver los miles de vídeos que se suben cada día a Youtube, para comprobar que la creatividad y el talento espontáneos de la gente normal supera con creces la media de las comunicaciones profesionales.

¿BBDD, RRSS y CRM son hoy los tres pilares del marketing?
Las herramientas siempre han sido sólo eso, herramientas. Hoy día son más eficaces que nunca y pueden jugar un papel muy importante a la hora de identificar las oportunidades. Pero hace falta manejarlas con criterio, siguiendo una estrategia inteligente para sacarles el máximo partido. Y eso sólo pueden hacerlo bien los buenos profesionales.

Parece que algunas marcas logran fidelizar a los clientes a través de las redes sociales, pero ¿Se puede conseguir conversión?
Yo tengo muchas dudas de que la relación de los clientes con las marcas a través de las redes sociales se traduzca en ventas. Creo que las redes son un elemento más para generar empatía con las marcas, pero trabajan más a favor de la imagen a medio y largo plazo que de las ventas a corto plazo.

Con la gran cantidad de medios que se han desplegado y consolidado en los últimos años, ¿Es más fácil o más complicado llegar al consumidor?
Es más fácil abordar procesos de micromarketing para llegar a targets muy específicos. En cuanto a los grandes targets, hoy por hoy creo que siguen siendo los medios convencionales, como la televisión, los que permiten afrontar con éxito la comunicación con las grandes audiencias.

Es de sobra conocido que “el consumidor es el rey” ¿Qué pueden hacer las marcas para seducirlo ante el amplio abanico de mensajes que reciben cada día?
Hay pocos secretos. Buenas estrategias, comunicación brillante, honestidad, transparecncia y mucha creatividad en todos los procesos.

El “Branded Content” está cada vez más extendido, pero ¿Está solo al alcance de las grandes marcas o las pymes pueden sumarse a esta estrategia? ¿Tienen recursos para ello?
Pienso que el Branded Content es la publicidad del futuro. Hay grandes ejemplos de que puede hacerse con muy pocos recursos y mucha imaginación, así que, por supuesto que está al alcance de cualquier marca, pequeña o grande. Y puede desarrollarse con todo tipo de herramientas, no sólo con los nuevos medios digitales.

En sus predicciones para 2015 no cita la gamificación ¿No le ve recorrido?
No me parece que la gamificación en sí misma tenga entidad como tendencia. Creo que es una actividad que encuadraría más en el área promocional coyuntural, que en el eje estratégico de la empresa.