Historias del pasado

Echando un vistazo a la historia de la publicidad, nos damos cuenta de los avances que se han producido en los últimos cien años. La elaboración de productos no sólo ha experimentado los cambios de las revoluciones industrial y tecnológica, sino que se ha visto sometida también a una revolución mucho más sutil: la de los consumidores.

El consumidor se ha ido transformando a velocidad de vértigo. Y en su desarrollo ha obligado a modificar no sólo los productos que consume, sino también toda la comunicación alrededor de los mismos. En los primeros días de la publicidad moderna, el periódico Atlanta Journal, del 29 de mayo de 1886, publicaba un anuncio de Coca-Cola en el que se podía leer: «¡Coca-Cola es deliciosa! ¡Refrescante! ¡Estimulante! ¡Vigorizante! La nueva y popular bebida contiene las propiedades de la milagrosa planta de Coca y de las famosas nueces de Cola». Y en las etiquetas del nuevo jarabe estaba. escrito este increíble texto: «Jarabe y extracto de Coca-Cola. Para mezclar con soda y otras bebidas carbonatadas. Esta bebida sin alcohol contiene las propiedades tonificantes y estimulantes de la planta de Coca y de las nueces de Cola. No sólo es una bebida deliciosa, gratificante, refrescante y vigorizante, sino un valioso tónico para el cerebro y remedio para todas las afecciones nerviosas -jaquecas, neuralgias, histeria, melancolía, etc.-. El singular sabor de Coca-Cola complace a todos los paladares».

Y lo de Coca-Cola no es nada comparado con su precursor, el Vin Mariani, popular en todo el mundo allá por 1880. El Vin Mariani era vino de Burdeos rociado con cocaína, y se promovía como un tónico para los nervios, una bebida benéfica para todo el mundo, desde los bebés hasta los ancianos. De hecho, en uno de sus anuncios aparece un bebé desnudo, que sostiene en su mano un chupete aplicado a una goma que sale de la botella de Vin Mariani. El texto del anuncio dice: «He aquí el mejor biberón».

Y sin irnos tan lejos, quién no recuerda en España la Quina Santa Catalina, «que es medicina y es golosina». Con más grados alcohólicos que el vino peleón y que se nos daba a los niños de postguerra como un eficaz recuperador del apetito.

Productos que no sólo contenían drogas en su formulación, sino que además se publicitaban como maravillosas medicinas para todo tipo de enfermedades. Ahora nos escandalizamos con estos productos y su disparatada publicidad. Y como profesionales de la publicidad debemos alegrarnos de que éstas sean historias del pasado.


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13 Feb 2026
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