Comunicar para existir: la importancia de aparecer en los medios.

En un mundo saturado de mensajes, productos y propuestas, no basta con hacer bien las cosas: también hay que contarlas. Hay que comunicar para existir, porque la comunicación se ha convertido en una herramienta estratégica para marcas, empresas e instituciones que quieren ser relevantes, construir reputación y ocupar un espacio en la mente de su público. Porque lo que no se comunica, sencillamente, no existe.

La aparición en los medios de comunicación sigue siendo uno de los instrumentos más eficaces para generar credibilidad. A diferencia de la publicidad, que es un espacio comprado y controlado por la propia marca, la presencia informativa en medios tiene un valor añadido: la legitimidad que aporta un tercero. Cuando un periódico, una revista o un medio digital recoge una noticia sobre una empresa o una iniciativa institucional, el mensaje adquiere una dimensión distinta. Se convierte en información, no en simple promoción.

Por eso resulta fundamental que las organizaciones desarrollen una estrategia clara y coherente de comunicación con los medios. No se trata solo de aparecer, sino de hacerlo con sentido, con mensajes bien definidos y con una planificación que responda a objetivos concretos: posicionamiento, reputación, visibilidad o liderazgo en un sector determinado.

En este contexto, los servicios de notas de prensa siguen siendo herramientas clave. Las notas bien redactadas, con un enfoque informativo y un contenido relevante, permiten trasladar a los medios las novedades, proyectos o hitos de una marca, una empresa o una organización. Pero para que realmente funcionen deben cumplir varios requisitos: interés periodístico, claridad en el mensaje y una distribución adecuada hacia los medios más apropiados.

Aquí es donde cobra especial importancia contar con servicios profesionales de comunicación. Plataformas especializadas facilitan no solo la redacción de las notas, sino también su envío y seguimiento, optimizando así su impacto. Un ejemplo es la agencia Iberian Press que ofrece un servicio integral que abarca desde la elaboración de contenidos hasta la distribución estratégica y el control de resultados.

Este tipo de servicios permite a empresas, marcas e instituciones centrarse en lo esencial —su actividad— mientras profesionales de la comunicación se encargan de trasladar sus mensajes a los medios adecuados. El resultado es una mayor eficacia en la difusión y una presencia más sólida y coherente en el ecosistema informativo.

Además, la comunicación constante con los medios contribuye a construir una relación de confianza a largo plazo. Los periodistas valoran las fuentes fiables, que proporcionan información clara, veraz y relevante. Cuando una empresa o institución se convierte en una fuente habitual de contenidos interesantes, aumenta la probabilidad de que sus noticias sean recogidas y difundidas.

En definitiva, comunicar no es un complemento de la actividad empresarial o institucional: es parte de ella. Y hacerlo bien, con estrategia y con las herramientas adecuadas, puede marcar la diferencia entre pasar desapercibido o convertirse en una referencia dentro del propio sector. Porque en la economía de la atención, la visibilidad también es valor.

Esperando la primavera publicitaria

En la magnífica película Bienvenido Mister Chance, el personaje que interpreta Peter Sellers asombra al gran mundo de la economía y los negocios estadounidenses, haciendo

afirmaciones como ésta: «En invierno las plantas están sin flores, los árboles sin hojas y parece que todo estuviera muerto. Pero es el momento de preparar la tierra, de sembrar,

porque después vendrán la primavera y el verano y todo florecerá de nuevo». En la sencilla alegoría meteorológica del jardinero veían los expertos la evolución de la crisis económica y

las recetas para afrontarla.

Es muy difícil, casi imposible, hacer predicciones a corto plazo sobre la fecha de desenlace de nuestra crisis particular en el sector publicitario, pero es muy fácil acertar a medio y largo

plazo, diciendo como el jardinero que, después del invierno, volverán la primavera y el verano. Porque lo que es seguro es que la publicidad tiene futuro. Un futuro tan brillante al

menos como su pasado.

La publicidad es la base del desarrollo de las marcas, que a su vez son la garantía de futuro de las empresas y, por lo tanto, la base también del desarrollo económico de

cualquier país. Por eso la publicidad seguirá siendo necesaria en el futuro. Al menos en el futuro que se enmarca en el horizonte de nuestras vidas.

Las circunstancias cambian. Cambia el estilo, la forma, las reglas de la comunicación. Cambian las estructuras y las personas. Cambian los medios y los formatos. Cambian las tecnologías. Cambian

incluso los productos y los consumidores. Pero no cambia la necesidad de comunicarse. Ni cambia el poder de la marca, o sea, el poder de la publicidad. Tampoco cambia el devenir

de las estaciones. Por eso, después del invierno, inexorablemente llegará la primavera.

Historias del pasado

Echando un vistazo a la historia de la publicidad, nos damos cuenta de los avances que se han producido en los últimos cien años. La elaboración de productos no sólo ha experimentado los cambios de las revoluciones industrial y tecnológica, sino que se ha visto sometida también a una revolución mucho más sutil: la de los consumidores.

El consumidor se ha ido transformando a velocidad de vértigo. Y en su desarrollo ha obligado a modificar no sólo los productos que consume, sino también toda la comunicación alrededor de los mismos. En los primeros días de la publicidad moderna, el periódico Atlanta Journal, del 29 de mayo de 1886, publicaba un anuncio de Coca-Cola en el que se podía leer: «¡Coca-Cola es deliciosa! ¡Refrescante! ¡Estimulante! ¡Vigorizante! La nueva y popular bebida contiene las propiedades de la milagrosa planta de Coca y de las famosas nueces de Cola». Y en las etiquetas del nuevo jarabe estaba. escrito este increíble texto: «Jarabe y extracto de Coca-Cola. Para mezclar con soda y otras bebidas carbonatadas. Esta bebida sin alcohol contiene las propiedades tonificantes y estimulantes de la planta de Coca y de las nueces de Cola. No sólo es una bebida deliciosa, gratificante, refrescante y vigorizante, sino un valioso tónico para el cerebro y remedio para todas las afecciones nerviosas -jaquecas, neuralgias, histeria, melancolía, etc.-. El singular sabor de Coca-Cola complace a todos los paladares».

Y lo de Coca-Cola no es nada comparado con su precursor, el Vin Mariani, popular en todo el mundo allá por 1880. El Vin Mariani era vino de Burdeos rociado con cocaína, y se promovía como un tónico para los nervios, una bebida benéfica para todo el mundo, desde los bebés hasta los ancianos. De hecho, en uno de sus anuncios aparece un bebé desnudo, que sostiene en su mano un chupete aplicado a una goma que sale de la botella de Vin Mariani. El texto del anuncio dice: «He aquí el mejor biberón».

Y sin irnos tan lejos, quién no recuerda en España la Quina Santa Catalina, «que es medicina y es golosina». Con más grados alcohólicos que el vino peleón y que se nos daba a los niños de postguerra como un eficaz recuperador del apetito.

Productos que no sólo contenían drogas en su formulación, sino que además se publicitaban como maravillosas medicinas para todo tipo de enfermedades. Ahora nos escandalizamos con estos productos y su disparatada publicidad. Y como profesionales de la publicidad debemos alegrarnos de que éstas sean historias del pasado.

Aprender a vivir en la era de la Inteligencia Artificial

Durante siglos, los seres humanos hemos construido nuestra relación con el mundo a partir de certezas compartidas. Sabíamos —o creíamos saber— qué era real, qué era ficticio, qué merecía nuestra confianza y qué no. Sin embargo, la irrupción de la Inteligencia Artificial marca un punto de inflexión histórico: el comienzo del final de las certezas tal y como las conocíamos.

La IA ya es capaz de generar textos, imágenes, audios y vídeos prácticamente indistinguibles de los producidos por personas reales. Rostros que no existen, voces que nunca hablaron, noticias que jamás ocurrieron. En muy poco tiempo, distinguir entre lo auténtico y lo artificial en redes sociales será una tarea casi imposible para la mayoría. No se trata sólo de “fake news”, sino de una realidad híbrida donde la frontera entre lo real y lo ficticio se diluye hasta desaparecer.

Ante este escenario, necesitamos replantearnos nuestra relación con las pantallas. Los smartphones y los ordenadores han sido durante años ventanas al mundo. Pero ahora, cada vez más, esas ventanas muestran escenarios diseñados, simulados, optimizados para captar nuestra atención, no para reflejar la verdad. En este nuevo contexto, el contenido que aparece en las pantallas debe entenderse, principalmente, como entretenimiento: narrativas, estímulos, juegos de percepción. No como una representación fiable de la realidad.

Paradójicamente, cuanto más sofisticada se vuelve la tecnología, más valor adquiere lo analógico, lo presencial, lo imperfecto. La vida real será, cada vez con más claridad, todo aquello que sucede fuera de las pantallas: una conversación cara a cara, una caminata sin auriculares, el silencio, el contacto humano, la experiencia compartida sin filtros ni algoritmos. Ahí es donde aún habita lo verificable, lo tangible, lo verdaderamente nuestro.

Esto no implica rechazar la tecnología ni la Inteligencia Artificial, sino aprender a convivir con ellas desde una nueva conciencia. Significa dejar de buscar validación, identidad o verdad en feeds infinitos y volver a invertir tiempo y atención en la vida que ocurre lejos de los píxeles. Participar más activamente en el mundo físico, en la comunidad, en el presente. Para ello es importante contar con una buena agencia SEO.

El final de las certezas no tiene por qué ser una catástrofe. Puede ser, también, una invitación: a madurar como sociedad, a desarrollar pensamiento crítico y, sobre todo, a recordar que la vida no se reproduce en una pantalla. Se vive. Y ocurre, siempre, fuera de ella.

 

Comunicación 2025

2025: el año en el que volví a hablar contigo… desde todas partes

Si miro atrás y pienso en este 2025, lo que más me queda grabado no está en un evento aislado, ni en una sola conferencia, sino en la conversación continua con miles de personas. Este año no fue solo uno más: fue el año en que el diálogo con mi audiencia creció, se diversificó y se trasladó a lugares que ni yo mismo imaginaba.

TikTok: espacio de reflexión y de escucha real

2025 fue el año en que mi presencia en TikTok dejó de ser un experimento para convertirse en una comunidad real. Alcanzar los 250.000 seguidores —con más de 22 millones de visualizaciones y 4 millones de me gusta— no fue solo un número, fue la confirmación de que pensar y debatir profundamente puede calar incluso en plataformas rápidas y efímeras. TikTok

No solo fue alcanzar cifras: fue entender que, cuando uno comparte ideas con honestidad, incluso en 30 segundos, se construye sentido común colectivo.

Instagram: motivación, viajes y autenticidad

Instagram siguió siendo el lugar donde puedo mostrar otra cara de este viaje profesional y personal: motivación, experiencias de vida y pequeños detalles que conectan con quienes me siguen también fuera de los debates técnicos. Ahí no se trata solo de lo profesional, sino de una presencia más humana y cercana a quienes me leen y me escuchan cada día. Instagram

YouTube: pensamiento extendido y contenido duradero

En YouTube, el año también estuvo marcado por contenido de fondo: reflexiones sobre creatividad, marketing, redes sociales e inteligencia artificial. Tanto en segmentos largos como en shorts, el objetivo fue siempre sumar valor, más allá de cualquier métrica de moda. YouTube+1

Este canal ha sido el lugar para pensar sin prisas, para abrir temas que merecen más que un post o un tiktok, y seguir profundizando con quienes quieren ir más allá de lo superficial.

Cierre de ciclo… y apertura de nuevas formas de hablar

Si tuviera que sintetizar este año en una idea, sería esta: no importa tanto desde dónde hablas, sino cuánto te escuchan. 2025 no fue un año de egos ni de proclamas grandilocuentes; fue un año de conversaciones reales en cada plataforma —de TikTok a YouTube, de Instagram a LinkedIn— y de verificar algo que siempre he defendido: las ideas importan, y cuando se comparten con claridad pueden resonar en muchas latitudes.

Mirando al 2026: más preguntas, menos fórmulas rápidas

Este año que se va me deja dos certezas:

  1. Siempre hay espacio para pensar, incluso en las redes más rápidas.
  2. Las audiencias, cuando las tratas como interlocutores inteligentes, responden con inteligencia.

Gracias a todos los que comentasteis, compartisteis, debatisteis y, sobre todo, cuestionasteis conmigo cada tema. Eso es lo que hace que este oficio siga siendo apasionante: no las cifras, sino las conversaciones que quedarán, y los pensamientos que nacen de ellas.

Que paséis unas felices Navidades y nos vemos en 2026 —con más preguntas que respuestas, como siempre.

 

Elecciones en TikTok

A día de hoy,  son 255.200 mis seguidores en TikTok. La mayoría hombres (el 62%). El 70,8% de mis seguidores tienen entre 18 y 34 años y sólo el 36,7% son españoles.

Hace un par de días, puse en marcha una encuesta en mi tablón de anuncios del canal, invitando a que manifestasen cuál sería su voto, en el caso de que se convocasen unas elecciones en España en estos momentos. El número de participantes fue muy escaso y los resultados no tienen un valor representativo, pero creo que indica una tendencia bastante preocupante. Las opciones para el voto eran PSOE, PP, VOX, SUMAR y PODEMOS.

Este ha sido el resultado de las votaciones:

VOX…………    54%

PSOE………    31%

PP…………..      7,5%

PODEMOS.     7,5%

Insisto en la escasa validez de los datos, pero no dejan de sorprenderme.

 

MI primer trabajo en publicidad

Empecé a trabajar en una agencia de publicidad el mismo día que cumplí 14 años. Los primeros meses era botones, o sea, chico de los recados. Les traía bocadillos a las secretarias y recogía el correo en la central de la plaza de Cibeles, para llevarlo hasta la agencia, en el número 55 de la Avenida de José Antonio (hoy día, Gran Vía) de Madrid. El correo era básicamente  un saco entero lleno de los periódicos de toda España. Un saco muy pesado para mi pequeño cuerpo de adolescente de postguerra.

Afortunadamente, en pocos meses tuve la oportunidad de acercarme un poco al verdadero trabajo de una agencia de publicidad. Me trasladaron al departamento de Control. Y mi nueva labor consistía en comprobar que los anuncios de nuestros clientes, publicados cada día en la prensa nacional, se correspondían en medidas exactas con lo comprado por nuestro departamento de medios. O sea, que tenía que medir exactamente los límites de la mancha del anuncio en cada periódico y ver si se correspondían exactamente por lo contratado por la agencia. En el caso de que hubiese diferencias, yo debía escribir al medio reclamando la diferencia de milímetros y solicitando el abono correspondiente.

Por sorprendente que pueda parecer, estas reclamaciones nos proporcionaban anualmente unos ingresos de alrededor de un millón de pesetas. Una auténtica fortuna y un gran negocio para la agencia, teniendo en cuenta que mi sueldo anual en aquel momento era de unas 12.000 pesetas.

Todo esto viene a cuento, porque esta mañana he recibido de mi amigo Sergio Rodríguez, de la Historia de la Publicidad, la perla mensual que envía a sus patrocinadores. Precisamente la imagen que ilustra este post, donde empleados de la agencia francesa Havas, durante los años 20 del siglo pasado, están realizando la misma tarea que hacía yo en la Ruescas de los años 60.

He tenido un ataque de nostalgia, que he querido compartir con todos vosotros. Un pequeño homenaje a la historia de la publicidad, que tantas alegrías me ha dado en la vida.

“Silver Economy. Oportunidad de oro para las marcas” llega a China

En Presidentex estamos de enhorabuena. Nuestro libro “Silver Economy. Oportunidad de oro para las marcas” —publicado originalmente en español como una reflexión profunda sobre el creciente papel de las personas mayores en la sociedad y en el consumo— ha sido traducido al chino y ya puede encontrarse en librerías del país asiático.

Esta noticia es especialmente significativa por dos motivos.
Por un lado, supone un reconocimiento a la calidad, solidez y relevancia del contenido que hemos construido desde Presidentex. Que una editorial china apueste por esta obra demuestra que nuestros análisis y propuestas aportan un valor real y útil en un contexto global.

Por otro lado, confirma el enorme interés internacional que despierta la Silver Economy. El fenómeno del envejecimiento demográfico está transformando mercados, políticas públicas y estrategias empresariales en todo el mundo, y China —con una de las poblaciones mayores más numerosas del planeta— está plenamente inmersa en esta transformación. La publicación de nuestro libro en chino es una muestra clara de esa creciente necesidad de conocimiento y orientación.

En estos años, Presidentex se ha consolidado como un auténtico referente en Silver Economy, especialmente en los ámbitos del marketing, el consumo y la comunicación dirigidos a las generaciones sénior. Este nuevo hito refuerza nuestra misión: ayudar a las marcas a comprender, respetar y atender mejor a un segmento de población tan diverso como influyente.

Que nuestro trabajo cruce fronteras nos motiva a seguir investigando, divulgando y acompañando a empresas e instituciones en la construcción de un futuro más inclusivo y más consciente del papel central que juegan las personas mayores en nuestras sociedades.

La filosofía Boomer: Un legado para las nuevas generaciones.

Mi nuevo libro «La filosofía Boomer: Un legado para las nuevas generaciones» es una invitación a descubrir la filosofía de vida que hizo avanzar a toda una generación, cuando todo estaba por hacerse. La Filosofía Boomer, aunque nació en otra época, sigue siendo una guía vigente para cualquier ser humano que quiera vivir con propósito.

Si te interesa, ya te puedes descargar el ebook en Amazon por 2,69€ 

 

La publicidad del futuro (que ya está aquí)

Durante décadas, los profesionales de la publicidad hemos intentado entender a las personas. Ahora, son las máquinas las que se empeñan en entendernos a nosotros. La inteligencia artificial ha irrumpido en nuestro oficio como ese nuevo compañero de trabajo que nunca duerme, no se cansa y siempre tiene una respuesta… aunque no siempre sea la correcta.

La automatización basada en IA promete una eficiencia que antes parecía ciencia ficción: campañas que se ajustan solas, anuncios que se generan al instante, segmentaciones que detectan deseos antes de que el cliente los exprese. Pero conviene recordar que, por muy inteligentes que sean los algoritmos, la publicidad sigue siendo un asunto de emociones, no de ecuaciones.

El riesgo es convertirnos en meros operadores de máquinas que hablan entre ellas. Si dejamos que la automatización lo haga todo, perderemos aquello que hace única a una marca: su voz, su criterio, su humanidad. La IA puede ayudarnos a decidir qué decir y a quién decirlo, pero nunca debería decidir por qué lo decimos.

El futuro de la publicidad, por tanto, no es un territorio exclusivo de robots ni de humanos, sino una alianza entre ambos. Las máquinas aportarán precisión y velocidad; nosotros, sentido y propósito. En esa convivencia está la verdadera revolución: una publicidad más inteligente, sí, pero también más consciente.

Porque al final, la tecnología puede hacernos más eficientes, pero solo las ideas seguirán haciéndonos relevantes.