Billy El Niño

Le conocí en 1976, cuando me incorporé como Director Creativo a la agencia Norman, Creig & Kummel (NCK). Él era Director General en España de uno de nuestros principales clientes, Johnson Wax, fabricante de productos tan relevantes en el mundo de la limpieza de entonces, como Pronto, Centella, Raid, etc.

Su fama era terrible. Un genio del marketing, sólo comparable a su temible competidor el Director General de Kanfort América (Super Ween, Kanfort, 3 en 1, etc) Carlos de Argumosa; con un carácter endiablado y una forma de ejercer el poder un tanto despótica. En esa época tenía 29 años y era probablemente la más joven promesa de la gran multinacional ubicada en Racine (Wisconsin). De hecho, en esa población había iniciado su carrera en 1970 y sólo 6 años después ya era Director General en uno de los países más importantes para la empresa.

Todos le llamaban Billy el Niño, no sólo por su juventud, que era algo muy poco usual para un director general de una gran empresa en aquellos años, sino también por su aspecto aniñado, ya que no aparentaba más de 20 años. Mi relación con él era muy estrecha, ya que en lo relativo a la publicidad de sus productos le encantaba tener siempre la última palabra. Realmente, los spots no estaban nunca aprobados de verdad hasta que llegaban a él, a pesar de haber sido aprobados previamente por los product managers, los brand managers, o por el mismísimo marketing manager.

Cuando me fui de NCK a Foote, Cone & Belding hablé con él para contar con su acuerdo, pues la nueva agencia también llevaba muchas cuentas de Johnson y no quería empezar con mal pié, teniéndole enfadado por haber dejado huérfanas sus cuentas de NCK. Me dijo que me necesitaba más en FCB que en NCK, ya que en esa agencia todo marchaba bien, mientras que en FCB todo era un desastre. Así que estaba encantado de contar conmigo también en mi nueva etapa.

Nos llevamos muy bien en la nueva agencia y, aunque era un hombre muy difícil de llevar, nunca tuve problemas con él y sentí mucho cuando lo ascendieron y tuvo que volver a Estados Unidos, donde su fulgurante carrera creció y creció, hasta que en 1996 le nombraron Presidente y CEO de la compañía, cargo que ostentó hasta 2004.

En diciembre de 2004, con 57 años, y después de 34 años en Johnson, dejó la compañía para incorporarse como CEO de NIKE, sucediendo en este cargo al fundador de la marca Phil Knight. Dos años después, por desacuerdos con el fundador de NIKE dejó la compañía, cobrando una indemnización de 8 millones de dólares.

Su nuevo puesto fue también suceder a William Wrigle Jr. Como CEO de Wrigley Jr. Company, la marca de chicle más importante del mundo, donde permaneció hasta el año 2010, en que se incorpora como Senior Advisor al banco de inversiones Greenhill & Co.

.

Parece mentira, pero a pesar de sus 67 años yo le sigo viendo cara de niño listo.